Con una temporada tan acotada, lo que sobra es impaciencia y los días se consumen en sesudos análisis de estadísticas, promedios de estadías, tendencias e índices de consumo, pero al fin, Mar del Plata tiene su día, el que más espera. Y llegó –lamentablemente no antes– en este último domingo de enero precedido por la imponente descarga eléctrica de Ciro y los Persas en su paso por el estadio Bendú Arena, como un Ritual que por fin liberó el verano.
Al ritmo sostenido en la noche del sábado -con Ciro en el puerto, Diego Torres en el estadio polideportivo y Luciano Pereyra en Once Unidos, y electrónica en las playas al sur, las de la rotonda del faro de Punta Mogotes-, lo sucedió un amanecer inmejorable, con con la temperatura ya cercana a los 20°.
A medía mañana, tal lo previsto, la temperatura ya se aproximó a los 30° que finalmente marcaron la máxima y así, de punta a punta, las playas se vieron abarrotadas de público.

«A la chipa, chipaaaaa«, camina la playa Daprotis, Lucio, un vendedor paraguayo que lleva la bandeja apoyada en la cabeza; «Sombrillas, topos y sombrillas«, lo cruza otro y su oferta llama la atención: ¿Topos? «Claro», responde el muchacho llegado de Tapalqué para hacer la temporada. Apoya la sombrilla que lleva abierta en el suelo, saca un tornillo de plástico de unos 30 centímetros, hueco, cónico, y lo entierra girándolo en la arena.
«Un topo: nada de palita para enterrar la sombrilla. Disculpá», interrumpe y se aleja: la demostración le sirvió para vender uno. Así funciona el comercio aquí en estas horas, volcado en las playas; los centros comerciales aguardan la caída del sol.
Un último domingo de enero espectacular que con solo salir a la calle deja en evidencia, más allá de los números de ingresos que luego revele el ente de turismo, que la ciudad expuso una oferta difícil de eludir, y registró el mayor movimiento turístico del verano.

Porque a la cartelera musical -ya el viernes habían sonado El Plan de la Mariposa, Roque Narvaja en Abbey Road, Chili Fernández en Brew House, y Lucas Fridman en Club TRI, y esta noche cierran La Konga y La Delio Valdez, en Bendú Arena, y YSY en Horizonte-, y la teatral, que continúa sumando títulos como «Chanta», de Agustín Aristarán, se sumó el clima, que transitó la semana como a velocidad crucero: días de sol y calor, sin lluvias a la vista ni fenómenos climáticos intempestivos.
Al menos ninguno de los que pueden arruinar un día de playa, porque el que se vio en el cielo fue uno de los curioso: un arcoíris ancho y plano.
En el otro ritual, el playero, pasadas las dos de la tarde registró un fenómeno óptico insólito: un arco iris recto, horizontal, reflejándose entre un grupo de nubes. Alguien en Cabo corrientes lo fotografió y lo envió al portal de noticias 0223, que indagó sobre su origen. Se trata, explicó el meteorólogo Sebastián Pagliarino, de un «arco circunhorizontal (horizontal a la superficie terrestre) o arcoíris de fuego».

«Es causado por la refracción de luz en gotas de agua -dijo-, sino a través de cristales de hielo en nubes cirrus. En este caso no ocurre por una precipitación, sino por las nubes, y además porque el sol está en su punto máximo de altura, lo que se da en verano», y contó que se trata de un fenómeno que se da más en las montañas.
Para lo que resta de enero, el sector turístico mantiene expectativas positivas. La semana continúa con una previsión de buenas temperaturas, 30° el lunes, pero con cierta inestabilidad en la noche, y sin lluvia al menos hasta el próximo domingo, ya febrero, según el Servicio Meteorológico Nacional.
Este fin de semana resultó sumamente alentador, con una ocupación más alta que la de todos los fines de semana anteriores de la temporada alta. El sector turístico apuntará luego el fin de semana largo de Carnaval, que se celebra a mitad de mes, el lunes 16 y el martes 17 de febrero, para el que, dijeron, ya hay buenas proyecciones.
Mar del Plata. Corresponsal
MG

