La instancia paritaria entre la provincia de Buenos Aires y los gremios de la administración pública bonaerense atraviesa un terreno inédito desde que Axel Kicillof es gobernador. Los distintos representantes sectoriales vienen rechazando el ofrecimiento de un 3% de aumento salarial propuesto por el gobierno en el marco de la negociación. El Ejecutivo, en los últimos días, recordó que la gestión de Javier Milei adeuda al gobierno bonaerense $22,2 billones en diferentes conceptos y, en este contexto, para apuntalar la caja provincial, uno de los gremios propuso la creación de nuevos impuestos y el aumento de otros ya vigentes.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) presentó formalmente ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, a cargo de Walter Correa, el pedido de una nueva convocatoria urgente para avanzar en la paritaria, estancada para febrero después de que la mayoría de los gremios consideraron insuficiente el ofrecimiento del 3%. En el petitorio para retomar las negociaciones, la entidad que lidera Claudio Arévalo incluyó propuestas específicas.
“Aumentar el impuesto inmobiliario rural, cobro adicional para inmuebles dentro de barrios cerrados, impuesto adicional al inmueble urbano ocioso, fortalecimiento del impuesto a la herencia, entre otros”, es parte de la propuesta que ATE le hizo al Ejecutivo provincial.
La estrategia impositiva desplegada por los estatales se da planteando que la provincia de Buenos Aires transita una “asfixia” financiera de parte del gobierno nacional. ATE responsabiliza a Javier Milei de la situación y le recuerda a Kicillof que “deben pensarse iniciativas de cara a la apropiación de mayores niveles de renta de los que más tienen en nuestro territorio provincial”.



