La desaparición de un marinero sirio tuvo en alerta a las autoridades santafesinas y nacionales durante los últimos días. No se conocía su paradero desde el miércoles a la noche, cuando tenía permiso para salir de forma temporaria del buque en el que viajaba. No volvió a tiempo y estuvo 48 horas desaparecido. Finalmente apareció a 150 kilómetros de donde se lo había visto por última vez, acompañado y con un pedido: quería obtener asilo en la Argentina.
Alí Wissam (36 años) se había bajado del buque Ghala en el puerto de Cofco –en la localidad de Puerto San Martín (San Lorenzo)- a última hora del miércoles. Se suponía que debía volver el jueves a la madrugada. Pero, cuando terminó su franco, no volvió al barco Ghala, un buque de bandera panameña que había pasado el domingo 11 por Nueva Palmira, Uruguay, y que había llegado el lunes a San Lorenzo.
La preocupación se acrecentó porque Wissam tampoco se comunicó con sus compañeros. La historia, sin embargo, se fue reconstruyendo con el pasar de las horas, sobre todo después de su reaparición.
Testigos dijeron que lo vieron caminando solo y rechazó tomar taxis, indicó Cadena 3. Fuentes cercanas a la investigación añadieron que podría haberse subido a un vehículo particular cerca de una estación de servicio en las inmediaciones del puerto.
La desaparición de un tripulante internacional no es un hecho frecuente, por lo que las autoridades del barco decidieron dar aviso a la policía local, a Prefectura y Migraciones.
El Gobierno nacional activó el Protocolo de Personas Desaparecidas, para encontrar a Wissam. Incluso hoy a primera hora de la mañana, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se refirió al asunto en diálogo con LT8: «Estamos en plena búsqueda. Realmente no tenemos los rastros necesarios para saber qué ha sucedido, pero estamos trabajando en conjunto con la provincia de Santa Fe».
Unos de los factores que dificultaron el operativo es que Wissam no habla español y no podía comunicarse por fuera del entorno portuario. Tampoco pudieron contactarlo por celular.
En medio del despliegue de las fuerzas de seguridad, el marinero sirio dio señales este viernes. Lo hizo al presentarse en la oficina de Migraciones de Santa Fe, unos 150 kilómetros al norte del muelle 2 en el que todavía está atracado el buque granero Ghala. Lo acompañó un amigo que había conocido en la pandemia.
El objetivo era pedir asilo político en la Argentina, debido a la compleja situación que atraviesa su país. Se encontraba en buen estado de salud y fue puesto bajo custodia de la Policía Federal por disposición de la Fiscalía de San Lorenzo.
AGE