El oratorio de Sant Felip Neri de Barcelona, fundado en el año 1673 por el eclesiástico Oleguer de Montserrat en el actual barrio Gótico, luce, por fin, el monumental órgano ya terminado. Han transcurrido 59 años desde que se inició un proyecto impulsado por la organista Montserrat Torrent, de la que se celebra este año el centenario de su nacimiento. El acto central será un concierto el 18 de mayo que servirá para inaugurar y bendecir un instrumento que sonará cada domingo a cargo del organista titular Bernat Bailbé.
Pionera en la renovación del órgano, que en la posguerra entró en decadencia, el tesón de Torrent fue vital para que esta iglesia, que fue un espacio espiritual de referencia para Antoni Gaudí (a ella acudía cuando fue atropellado por un tranvía), cuente con un órgano de primer nivel. “Me explican los expertos que es el equivalente entre un Lamborghini i un Ferrari”, ejemplificaba hace unos días Manuel Manonelles, director de proyectos del oratorio.
Antoni Gaudí acudía a rezar a este templo y él se dirigía cuando fue atropellado por un tranvía
Las primeras visitas de Montserrat Torrent a este templo datan de los años cuarenta del siglo pasado cuando acompañaba a su madre a confesarse con uno de los padres que constituían la comunidad, según explica el experto Albert Torrens en el libro Montserrat Torrent, la dama de l’orgue (Ficta, 2020).
“Al salir al extranjero me di cuenta que nuestros órganos eran muy pobres en sonido y que en Barcelona no había ninguno decente. (…) A mi siempre me gustó mucho la iglesia de Sant Felip Neri: muy recogida, silenciosa, oscura, perfecta para conciertos”, explicaba a Torrens en dicha publicación.
Un concierto el 18 de mayo servirá para inaugurar y bendecir un instrumento que sonará cada domingo a cargo del organista titular Bernat Bailbé
En 1966 se firmaba un primer contrato y se iniciaba un largo camino, que estuvo paralizado durante décadas por falta de financiación, y que esta semana ha completado sus últimas páginas con la instalación de los últimos diez tubos de un instrumento de sonoridad barroca, y que llevará el nombre de su impulsora.
Un capítulo, el de la culminación del órgano, en el que destacó también el papel del religioso Antoni Serramona, el último felipón que vivió en el oratorio del barrio Gótico y que impulsó a Torrent a terminarlo en vida. El sacerdote falleció en 2022, dos meses después de inaugurar la primera fase de las obras del órgano que se reanudaron gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat, la fundación Montserrat Torrent, el Oratorio y la fundación ‘ La Caixa’.
Este será el quinto órgano de este espacio histórico y espiritual de Barcelona, uno de los tres conjuntos eclesiásticos que se salvaron de la quema y la destrucción durante episodios bélicos como la Semana Trágica y la Guerra Civil. Un lugar de predicación en el que la música ha tenido en sus 350 años de vida un papel destacado.
San Filippo Neri, fundador de la congregación, creía en la belleza artística y en la música como instrumentos para llegar a Dios
El fundador de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, San Filippo Neri, creía en la belleza artística y en la música como instrumentos para llegar a Dios. Manonelles explica que fue él, junto con el compositor italiano de música sacra, Giovanni Pierluigi da Palestrina, quien inventó el género musical del oratorio en Roma, en el siglo XVI.
“Históricamente todos los Oratorios, y Barcelona en particular, han puesto el foco en la música religiosa”, afirma. Entre los años 1770 y 1825, el de Barcelona encargó y pagó la composición e interpretación de más de 70 oratorios musicales y fue la primera iglesia de Catalunya en la que el pueblo participó de los cánticos litúrgicos, antes de que el papa Pío X así lo fijara.



