Cory Booker, un senador del partido demócrata por el Estado de Nueva Jersey, dio el discurso más largo que se haya registrado en la Cámara alta estadounidense. La exposición, que empezó el lunes por la tarde, terminó el martes después de las 8 de la noche y duró más de 24 horas.
«Me presento con la intención de interrumpir la actividad normal del Senado de los Estados Unidos mientras sea físicamente capaz». Con estas palabras, Booker dio inicio a lo que sería una maratónica presentación en la que cuestionó las políticas de Donald Trump.
Durante su intervención, el senador demócrata pudo aprovechar las preguntas de algunos de sus compañeros de partido para tomar breves descansos. De ese modo, evitó perder el turno de palabra. Sin embargo, no pudo sentarse ni ir al baño. El reglamento no se lo permite.
Antes de subir a hablar, el senador compartió un video desde su despacho, en el que expresó: «No voy a parar de hablar, voy a seguir de pie mientras me sea físicamente posible«.
En su discurso, Booker incluyó citas a presidentes estadounidenses muertos, habló de deportes, leyó poesía, la carta de una persona que fue despedida de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y algunas de las quejas de los comerciantes de su estado. También leyó el testimonio de una canadiense que estuvo detenida por el servicio de inmigración, lo que le llevó 30 minutos.

Aunque existen reglas para prohibir que los representantes se extiendan durante las sesiones, la exposición de Booker no se produjo durante la votación de un proyecto de ley. De ese modo, pudo eludir la restricción.
El senador explicó que su presentación responde a su necesidad de «elevar las historias de los estadounidenses perjudicados por las acciones de la Administración Trump». «Me levanto esta noche porque creo sinceramente que nuestro país está en crisis», expresó.
«Las amenazas que se ciernen sobre el pueblo y la democracia estadounidenses son graves y urgentes, y todos debemos hacer más para combatirlas», aseguró, y expresó además que «los estadounidenses de todos los orígenes soportan dificultades innecesarias».
Cuando le avisaron que había superado el récord, Booker se emocionó. Sin embargo, siguió hablando unos minutos más hasta que, según explicó, tuvo que lidiar con «algunas urgencias biológicas».
El récord anterior y otros casos famosos
La exposición más larga el Congreso estadounidense hasta antes de que Booker diese su maratónico discurso, fue la de Strom Thurmond, quien en 1957 estuvo 24 horas y 18 minutos hablando para intentar frenar la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de ese mismo año, que finalmente fue ratificada.
Un caso similar es el de Jeff Merkley quien en 2017 estuvo hablando durante 15 horas y 26 minutos como protesta a la nominación que hizo Trump de un juez del Tribunal Supremo.
Otro caso famoso es el de Ted Cruz, que en 2013 estuvo más de 21 horas hablando sin parar en el hemiciclo para intentar frenar la aprobación de la reforma sanitaria del entonces presidente Barack Obama.
Con información de EFE y AFP.
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