Un grupo de estudiantes decidió celebrar su Último Primer Día (UPD) de una forma muy distinta a la habitual. En lugar de organizar fiestas o previas, 30 alumnos del tercer año de la Educación Media del colegio María Auxiliadora de Concepción, en Paraguay, eligieron dedicar la jornada a acompañar y brindar servicios a los adultos mayores del hogar Monseñor Emilio Sosa.
La iniciativa se convirtió en una experiencia cargada de emoción y solidaridad. Durante la visita, los jóvenes compartieron momentos de música, baile, charlas y actividades recreativas con los residentes del lugar, generando un encuentro intergeneracional que dejó sonrisas y recuerdos para todos.
Un proyecto solidario que se preparó durante todo un año
La propuesta no fue improvisada. Durante todo un año, los estudiantes trabajaron junto a padres y docentes para organizar la visita y reunir donaciones destinadas al hogar de ancianos.
En ese tiempo recolectaron ropas, zapatos, alimentos y productos de higiene personal, que luego fueron entregados durante la jornada solidaria. Además, los propios alumnos se capacitaron en peluquería, con el objetivo de ofrecer cortes de pelo y cuidados personales a los adultos mayores.
El día de la visita, el hogar se llenó de actividad. Hubo cortes de cabello, masajes, música, cantos y momentos de conversación, además de una merienda especial compartida entre estudiantes y residentes.
Más allá de las donaciones, lo que más valoraron los abuelos fue el tiempo, la atención y el cariño de los jóvenes. Así, el grupo logró transformar una fecha que suele asociarse a festejos estudiantiles en una experiencia de servicio, empatía y encuentro, demostrando que el Último Primer Día también puede convertirse en una oportunidad para compartir y ayudar.




