Durante años, la estadounidense Ruby Franke, se dedicó a dar consejos sobre maternidad y crianza. Primero lo hizo desde su canal de YouTube “8 Passengers”, creado en 2015, con más de dos millones de suscriptores y mil millones de visitas, donde documentaba la vida familiar mormona con su marido y sus seis hijos.
Después de separarse en 2022, siguió brindando asesoramiento desde un nuevo canal, «ConneXions», junto con la consejera mormona Jodi Hildebrandt. Con ella ofrecían también clases para padres en una cuenta de Instagram llamada “Moms of Truth” (Madres de la verdad). Hasta que el hijo de 12 años de Halpert saltó por una ventana, desesperado, y corrió hasta la casa de un vecino: pidió comida y agua. El hombre contaría después que el chico parecía demacrado y desnutrido, con heridas sangrantes y cinta adhesiva alrededor de sus piernas: debió ser llevado a un hospital y se constató que las lastimaduras y la desnutrición eran graves.
Su hermana de 10 años también estaba desnutrida. Fue apenas la punta del iceberg. La mujer y su amiga fueron detenidas y sometidas a juicio. Se comprobó que en la casa había maltratos, castigos físicos, trabajo extenuante bajo el sol sin ninguna protección, con las consiguientes quemaduras, y otros horrores. Los chicos hoy están con su padre, mientras con el número 262.747,Franke cumple su condena en la misma cárcel que Hildebrandt.
Hoy, que vivimos en un mundo plagado de influencers de todo tipo, exhibiendo orgullosas unas vidas editadas, vendiendo cualquier cosa que el dinero pueda comprar, con jugosas ganancias sin necesidad, muchas veces, de exhibir ningún talento, vale recordar aquello de que no todo lo que reluce es oro. A veces ni llega a ser latón.

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