El vnculo entre el presidente y su vicepresidente en Argentina ha estado marcado histricamente por la distancia y la falta de coordinacin. Este fenmeno, lejos de ser exclusivo de nuestro pas, tiene antecedentes en otros regmenes presidencialistas, aunque con matices significativos. En Estados Unidos, por ejemplo, el vicepresidente puede asumir un rol activo en el gobierno, con funciones delegadas por el presidente y participacin en el gabinete. En Brasil, la vicepresidencia ha sido fuente de conflictos polticos, incluso generando crisis institucionales. En Argentina, en cambio, la vicepresidencia ha oscilado entre la irrelevancia poltica y la confrontacin con el presidente, generando tensiones dentro del Ejecutivo.
El dficit de la vicepresidencia en un presidencialismo fuerte
Desde la teora del presidencialismo, la vicepresidencia es una institucin ambigua, con funciones acotadas y una relevancia poltica fluctuante. En sistemas donde el poder se concentra en la figura presidencial, como el argentino, el vicepresidente suele quedar relegado a la presidencia del Senado y a la eventual sucesin en caso de acefala. La falta de atribuciones concretas convierte al cargo en una figura polticamente maleable, cuya influencia depende ms del contexto y del peso individual del vicepresidente que de un marco institucional definido.
El problema central es que la eleccin del vicepresidente responde ms a una negociacin poltica para garantizar la cohesin electoral que a una estrategia de gestin. As, la frmula presidencial suele conformarse como un pacto de equilibrios internos antes que como una articulacin de gobierno efectiva. Esta dinmica explica por qu muchos vicepresidentes terminan marginados o, en el extremo opuesto, convirtindose en actores disruptivos dentro del oficialismo.
Tres casos, una constante: la descoordinacin
Macri-Michetti (2015-2019): La eleccin de Gabriela Michetti respondi a la necesidad de ampliar la base poltica de Cambiemos y contener la heterogeneidad interna del PRO. Sin embargo, su rol se limit a lo protocolar, con escasa incidencia en la toma de decisiones.
Fernndez-Fernndez (2019-2023): Un caso paradigmtico de un presidente cuya legitimidad poltica dependa de su vice. La relacin oscil entre la tensin y la ruptura abierta, con una Cristina Kirchner que se erigi como el verdadero poder dentro de la coalicin y un Alberto Fernndez sin margen de accin propio.
Milei-Villarruel (2023-actualidad): Desde el inicio de la gestin, Victoria Villarruel ha mantenido una posicin distante del gobierno. A diferencia de otros vicepresidentes que han asumido roles complementarios, su alejamiento responde tanto a diferencias ideolgicas como estratgicas. Ha marcado distancia en temas clave como la relacin con las Fuerzas Armadas, la poltica de seguridad y el enfoque sobre derechos humanos, reflejando una falta de integracin que evidencia tensiones dentro del oficialismo.
Doble legitimidad y conflicto institucional
Uno de los principales problemas del vnculo entre presidente y vicepresidente en Argentina se relaciona con lo que el politlogo Juan Linz defini como «doble legitimidad» en los sistemas presidencialistas. A diferencia de los regmenes parlamentarios, donde el poder ejecutivo emana de una mayora legislativa, en el presidencialismo tanto el presidente como el vicepresidente son electos por voto popular. Esto puede generar conflictos cuando el vicepresidente acta con autonoma poltica o representa sectores que no necesariamente responden a la conduccin presidencial.

En este contexto, la vicepresidencia puede transformarse en un factor de disrupcin dentro del gobierno, especialmente cuando quien la ocupa tiene un capital poltico propio y ambiciones que trascienden su rol institucional. Sin atribuciones ejecutivas concretas, pero con acceso privilegiado a la arena poltica y meditica, el vicepresidente puede convertirse en un polo de poder alternativo, ya sea para condicionar la gestin del presidente o para construir una identidad diferenciada. Esta dinmica ha sido una constante en la historia argentina y responde a un diseo institucional que no establece mecanismos claros de articulacin entre ambas figuras.
Consecuencias polticas y perspectivas
La falta de coordinacin entre presidente y vicepresidente impacta directamente en la estabilidad gubernamental. En sistemas hiperpersonalistas como el argentino, un vicepresidente marginado puede convertirse en un foco de resistencia interna, debilitando la gestin. Ms que un engranaje funcional del Ejecutivo, la vicepresidencia ha operado muchas veces como un contrapeso poltico o un factor de crisis.
Esto responde a una lgica electoralista en la conformacin de las frmulas presidenciales, donde prima el equilibrio de coaliciones por sobre la articulacin de gobierno. Sin una reforma que le otorgue un rol ms definido, la descoordinacin seguir siendo una constante en la poltica argentina. Adems, la falta de incentivos para una gestin coordinada entre ambos cargos agrava la fragmentacin dentro del oficialismo, dificultando la construccin de consensos. En este escenario, el vicepresidente puede terminar siendo un opositor interno con poder institucional, afectando la gobernabilidad y generando conflictos que erosionan la estabilidad del Ejecutivo.