La tradicional celebración del UPD (Último Primer Día) de los estudiantes del último año del secundario se desarrolló durante la madrugada de este lunes con una importante participación juvenil y una marcada presencia de padres, en un evento que, en líneas generales, transcurrió con normalidad.
El encuentro principal tuvo lugar en un boliche ubicado en la zona de acceso Perón y Salta, donde alrededor de 600 estudiantes celebraron la previa del inicio de su último ciclo lectivo. Un aspecto destacado de la jornada fue la presencia de casi 200 padres, quienes permanecieron en el lugar durante gran parte de la madrugada acompañando y controlando que el festejo se desarrollara sin inconvenientes.
Con el correr de las primeras horas de la mañana, los estudiantes se trasladaron desde el local bailable hacia el Palacio Municipal, donde en las escalinatas del edificio se llevó a cabo el tradicional desayuno de bienvenida, una costumbre que ya se había implementado en gestiones anteriores.
En el lugar estuvieron presentes el Intendente Municipal junto a varios funcionarios del gabinete, quienes compartieron el momento con los jóvenes y colaboraron sirviendo café y medialunas para los estudiantes que se congregaron frente al edificio comunal.
Desde el punto de vista sanitario, el área de salud del municipio informó que durante la madrugada se registraron 15 hospitalizaciones, en su mayoría vinculadas a consumo excesivo de alcohol. Además, se detectó un caso de consumo de anfetaminas. No obstante, se indicó que con el paso de las horas todos los jóvenes fueron dados de alta, sin que se registraran complicaciones de gravedad.
En cuanto a la seguridad, el reporte policial señaló que no se produjeron hechos violentos de consideración. El único episodio registrado ocurrió cuando una mujer de alrededor de 50 años intentó retirar a su hija del boliche y protagonizó un forcejeo con personal de seguridad del lugar. El incidente fue controlado rápidamente y no pasó a mayores.
De esta manera, el tradicional festejo que marca el inicio del último año del secundario para cientos de jóvenes bragadenses se desarrolló con un clima mayormente tranquilo, acompañado por el seguimiento de padres, autoridades y servicios de emergencia.



