En medio de un profundo dolor, Marcos, el padre de Kim Gómez, la nena de 7 años que murió tras ser arrastrada en un robo en La Plata, rompió el silencio. A la salida del Cementerio de La Plata, expresó su angustia, su impotencia y su reclamo de justicia por el brutal asesinato de su hija.
Kim perdió la vida cuando dos delincuentes robaron el auto de su madre en 25 y 72, mientras ambas regresaban de una clase de gimnasia. La mujer fue arrojada al suelo, pero la niña quedó atrapada con el cinturón de seguridad y fue arrastrada por 15 cuadras hasta que el vehículo chocó contra un poste.
«¿Qué mierda pasa?», exclamó Marcos, con la voz quebrada. «Vamos a suponer que esta gente se dedica a robar. Bueno, robalo. Pero había una nena. No puedo entender cómo no pararon. ¿Qué clase de ser humano tenés que ser?».
Recordó a Kim como «una nena súper ordenada y llena de amigos» y lamentó que con su esposa habían hecho todo para que «se críe en un ambiente diferente y tenga sueños».
«Estoy destrozado, loco. Tenía a la hija perfecta, con la persona que siempre amé. Me la arrebataron. A mi hija la soñé», expresó entre lágrimas. También pidió que los familiares de los delincuentes den explicaciones: «Me gustaría que el padre de estos chicos dé la cara y responda por sus hijos».
Los sospechosos fueron arrestados poco después del crimen. Para Marcos, la indignación es total: «Después de matar a mi hija los encontraron y estaban como si nada. Me gustaría que sufran un poco, aunque sea un poco de lo que yo estoy sufriendo».
Por último, agradeció el apoyo recibido y pidió el compromiso de la Justicia: «Mis amigos, la Policía, las chicas del ministro y los forenses; todos se portaron bien con nosotros. Espero que la fiscal haga lo mismo».