Para preservar los espacios naturales de la vecindad, en diciembre de 2008 vecinos del barrio Peluffo Verde presentaron un proyecto en el Consejo Deliberante local para declarar a la zona como área a preservar. A lo largo de los años, este reclamo continuó vigente, y ante las denuncias de nuevas talas de árboles y deforestación en las últimas semanas, los vecinos esperan la ordenanza de protección del espacio.
“Somos un pulmón entre los cinco o seis barrios que nos rodean. Pero, al no haber una reglamentación específica de protección, se está perdiendo mucha superficie arbórea por la tala indiscriminada. Los árboles oxigenan el aire y son cruciales para la biodiversidad”, alertó Ricardo Vitullo, vecino de Peluffo Verde, en comunicación con El1.


El proyecto impulsado por los vecinos de Peluffo Verde
Asimismo, consideró que preservar el ambiente, también, es una forma de proteger el bien común. En este contexto, señaló que, dentro del ámbito privado, los proyectos presentados en el Consejo Deliberante local buscan “delimitar las construcciones”. “Desde un principio, este barrio fue diagramado como barrio-parque pero hoy, lamentablemente, cada cual hace lo que quiere porque no hay control”, aseguró.
En paralelo con la presentación del proyecto de zona protegida para el barrio Peluffo Verde, los vecinos también presentaron en el Ministerio de Asuntos Agrarios de La Plata y en la Secretaría de Obras y Servicios Públicos local una propuesta de forestación del Camino de Cintura. “Todo el mundo habla de que se adhiere a la agenda de cambio de 2030. Creemos que ya es hora de que eso se demuestre, porque el 2030 está a la vuelta de la esquina”, agregó.
Por su parte, David, vecino de Peluffo Verde, alertó que la tala de árboles “da paso a una construcción”. “Nosotros repudiamos a aquellos que vienen y sin miramientos destruyen todo. Son personas que no tienen empatía con la naturaleza. Han tirado árboles de una enorme riqueza, no solo por su especie, sino por su antigüedad”, explicó.
En tanto, Marcela, otra frentista, compartió que su propiedad linda con un terreno en el que han talada un total de 15 árboles, entre ellos, un cedro azul de aproximadamente 120 años. “Nos cuesta entender por qué están haciendo esto. Esto acarrea perjuicios ambientales: los animales están alterados porque hace prácticamente un mes que estamos con motosierras. Ya hicimos las denuncias correspondientes pero, hasta ahora, no hemos obtenido ningún resultado”, cerró.