El arresto del presidente Nicolás Maduro, detenido por Estados Unidos el 3 de enero de 2026, generó un fuerte impacto en el sector energético mundial, especialmente en el mercado petrolero. A partir de la intervención estadounidense, los precios del crudo registraron una caída cercana al 1%. El Brent del Mar del Norte descendió un 1,12%, ubicándose en 60,7 dólares por barril, mientras que su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate, retrocedió un 1,22%, hasta 56,62 dólares.

Aunque Venezuela posee las mayores reservas de petróleo en el mundo, con alrededor de 303.000 millones de barriles, lo que representa alrededor de 17% de las reservas globales, la industria petrolera del país sufrió un profundo deterioro , marcado por la falta de infraestructura e inversión.
Según Neil Shearing , economista jefe de Capital Economics, Venezuela pasó de producir cerca del 8% del petróleo mundial en la década de 1970 a tan solo 1% en la actualidad, ubicándose como productor número 18 en la escala global.
La empresa estatal venezolana PDVSA acumula una deuda superior a los 35.000 millones de dólares, sin capacidad operativa, financiera ni técnica suficiente para recuperar su producción.

En este contexto, Donald Trump aseguró que su objetivo es promover la inversión de grandes empresas petroleras estadounidenses en el sector energético venzolano, con el fin de garantizar el acceso al petróleo venezolano.
Precios Bajos y sobre oferta: el nuevo mapa energético
Además de la inestabilidad generada por la situación en Venezuela, los mercados petroleros ya venían registrando su mayor caída anual desde la pandemia de COVID-19, debido a que los países productores extraen más crudo del que la economía mundial necesita.
Durante 2025, el precio del petróleo cayó cerca de un 20%, marcando la mayor pérdida anual desde el año 2020. Esta tendencia se consolidó en las principales regiones productoras de energía, impulsada por una persistente sobreoferta y un consumo más débil de lo previsto.
Aunque la OPEP intenta coordinar la producción de sus miembros por mantener el rango de los precios, la Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que la oferta superará a la demanda en alrededor de 3,8 millones de barriles diarios, incluso pese a los esfuerzos del cartel por estabilizar el mercado.

A este panorama se le suma la débil demanda en China , el mayor importador de crudo ha experimentado un crecimiento industrial más lento. Esto ha limitado los aumentos en el consumo de combustibles, contribuyendo a la baja de los precios
La era de la Volatilidad Energética y la Disputa por la influencia
La reciente caída de Nicolás Maduro no solo profundiza la crisis política global, sino que impacta en el mercado energético, donde la geopolítica adquiere un papel determinante en el futuro que podría asumir Venezuela y en el interés que potencias extranjeras, como Estados Unidos, podrían tener sobre sus recursos.
La inestabilidad de los precios del petróleo refleja que los países productores deben enfrentar desafíos más allá del equilibrio de la oferta y la demanda: hoy deben afrontar tensiones geopolíticas e intereses estratégicos, donde la energía continúa siendo una de las principales herramientas de influencia global.
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