Luciano Pantano y su madre Ana Lucía Conte figuran como los dueños de la mansión de Pilar de 105 mil metros cuadrados con helipuerto, haras, un galpón para autos, cancha de paddle y caminos internos. Pero la Justicia no tienen dudas que no lo son. Prestaron sus nombres para los verdaderos propietarios. Y así lo marcan parte de la prueba que la investigación ya recolectó.
Monotributistas con deudas y beneficiaria de un plan social, ni Pantano ni Conte tienen la capacidad económica para comprar la propiedad; objetos a nombre del tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino, que se encontraron en el lugar; viajes en helicóptero a la propiedad que no registraron a sus pasajeros; una tarjeta corporativa de la AFA con millonarios gastos; y un certificado falso para comprar un Porsche, uno de los autos secuestrados en la vivienda.
Esas son parte de los elementos de prueba que recogió en la investigación el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, hoy a cargo de la causa judicial por presunto lavado de dinero y en la que ya planteó como hipótesis principal que los fondos para la compra de la mansión podrían haber salido de la AFA.
Luciano Pantano en el círculo y a su izquierda Ana Lucía Conte
El inicio
«Real Central S.R.L» es la empresa dueña de la casa. Y a su vez Pantano y Conte son los propietarios de la compañía. La vivienda fue comprada en mayo de 2024 y la escritura pública estableció que la operación se hizo por 1.800.000 dólares. Un peritaje oficial que se hizo en la causa estableció que el valor real es de casi 17 millones de dólares.
Ni Pantano ni Conte tienen la capacidad económica declarada para comprar esa propiedad. A su vez, Real Central es dueña también de los 54 vehículos de lujo y colección que estaban en un galpón de la casa y de otra propiedad en un barrio privado de Pilar. ¿Quienes son los verdaderos dueños? Una primera aproximación apareció en la causa cuando la mansión fue allanada en diciembre pasado.
La Policía Federal secuestró un bolso de la AFA que tenía el nombre de Toviggino. También una plaqueta del club Barracas Central, del presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, en agradecimiento a Toviggino. Y además las cédulas azules de los autos que se encontraron estaban a nombre de familiares del tesorero de la AFA.
Pablo Toviggino. Foto: Marcelo CarrollUna de las medidas que se tomó en la causa fue investigar los vehículos secuestrados. Y allí apareció que los Telepase de los autos se pagaba con una tarjeta American Express de Pantano. Pero era una tarjeta corporativa de la AFA. Entre enero y diciembre de 2025, esa tarjeta tuvo gastos mensuales de cerca de 50 millones de pesos. Entre ellos el pago de servicios de luz de propiedades ajenas a la AFA.
Apareció otro dato. La tarjeta tiene «muchas compras» en la plataforma Mercado Libre. El juez Aguinsky le envió a Mercado Libre un oficio hace 10 días para que le informen qué gastos fueron y espera la respuesta para sumar a la causa esa información.
Una pregunta que se impone es por qué Pantano tenía una tarjeta de la AFA cuando no hay una relación oficial con la entidad. Pantano fue desde mayo de 2021 hasta marzo de 2022 presidente de la Asociación Civil Argentina de Futsal y de Fútbol Playa.
El extracto de la tarjeta corporativa de la AFA a nombre de Pantano
Los pasajeros sin registro
La propiedad tiene un helipuerto que registró 56 vuelos aeronave B429 de la empresa Flyzar, cuyo dueño es Gustavo Carmona. Esa compañía fue contratada por la AFA para que realice el vuelo que llevó a la selección argentina al mundial de fútbol de Rusia en 2018.
Los dos pilotos que hicieron los vuelos declararon como testigos. Dijeron que no recordaban a ninguno de los pasajeros que llevaron al lugar. Señalaron que no era su obligación registrarlos y que eso le corresponde a la empresa y a la Policía de Seguridad Aeroportuaria en aquellos aeropuertos controlados. En los que no lo son, no se registra a los pasajeros.
A los pilotos le preguntaron si conocían a Pantano, a Conte, a Tapia y a Toviggino, entre otras personas. Contestaron que no. «Nunca me dijeron a quien iba a transportar», agregó uno de ellos.
El helipuerto de la propiedadEl juez Aguinsky le pidió a la empresa Flyzar que le informe «quiénes contrataron los servicios de vuelo» que fueron a la mansión, y de qué manera se pagó.
Un certificado falso
Otro dato de la causa es que uno de los vehículos que se secuestró en la propiedad fue comprado con una certificación falsa. Se trata de un Porsche valuado en $ 500 millones. La contadora del banco Coinag de Santa Fe declaró como testigo que la certificación de origen de fondos era apócrifa.
Se trata de un documento firmado por un contador público matriculado, quien acredita y constata que el origen del dinero utilizado para la compra del vehículo proviene de una actividad lícita y comprobable. El contador declarara este miércoles como testigo en la causa.

