Cada 2 de junio, las sirenas de los cuarteles de toda la Argentina no suenan por una emergencia, sino para celebrar. Se conmemora el Día Nacional del Bombero Voluntario, una fecha que rinde homenaje a quienes, sin buscar una retribución económica, arriesgan su vida diariamente para proteger a la comunidad.
Más que un oficio, el voluntariado bomberil representa uno de los pilares solidarios más genuinos y desinteresados del país.
📜 La historia: Una chispa en La Boca que encendió el voluntariado
El origen de esta fecha nos traslada a finales del siglo XIX. El barrio porteño de La Boca era, por entonces, un rincón de calles de tierra poblado mayoritariamente por inmigrantes italianos. Las casas, construidas casi por completo de madera y chapa (los famosos conventillos), eran trampas mortales ante cualquier descuido con el fuego.
El 14 de noviembre de 1883, un voraz incendio comenzó a devorar las viviendas de la zona. Ante la falta de recursos y de un cuerpo oficial cercano, un joven vecino de 22 años llamado Orestes Liberti no se quedó de brazos cruzados. Armó una cadena humana con baldes de agua junto a su familia y otros vecinos, logrando controlar las llamas.
Esa noche quedó en evidencia que el barrio necesitaba organizarse. Convocados por Tomás Liberti (padre de Orestes), un grupo de vecinos se reunió el 2 de junio de 1884 para fundar la Asociación Civil de Bomberos Voluntarios de La Boca, el primer cuartel de su tipo en el país. Su lema fundacional lo decía todo: «Querer es poder».
🚒 ¿Por qué es tan importante su profesión?
Aunque la palabra «profesión» suele asociarse a un empleo remunerado, en el caso de los bomberos voluntarios es un título que se ganan por su altísimo nivel de capacitación, exigencia y entrega. Su rol en la sociedad civil es crucial por tres razones fundamentales:
- La vocación del riesgo cero a cambio: No perciben un sueldo por sus guardias ni por las intervenciones. Quienes integran el cuerpo activo tienen sus propios trabajos, comercios o estudios, y dejan todo en pausa cuando el handy o la sirena los convoca.
- Atención multidisciplinaria: Hoy en día, apagar incendios es solo una parte de su tarea. Los bomberos voluntarios son los primeros en llegar ante accidentes de tránsito, rescates estructurales, emergencias ambientales (como inundaciones o incendios forestales), escapes de sustancias peligrosas y primeros auxilios.
- Sostén comunitario: En muchísimas localidades y pueblos del interior de la Argentina, el cuartel de bomberos es la institución civil más respetada y el único recurso de emergencia con el que cuenta la población.
📊 El sistema en números: Datos actuales en Argentina
El Consejo de Bomberos Voluntarios de la República Argentina nuclea a una red federal que impresiona por su alcance y organización:
- Más de 58.000 integrantes: Entre hombres y mujeres, forman el cuerpo activo y las comisiones directivas de todo el territorio.
- Más de 11.000 son mujeres: El cupo femenino y las bomberas en roles operativos y de jefatura vienen creciendo de manera sostenida en los últimos años.
- Más de 1.100 cuarteles: Distribuidos de Ushuaia a La Quiaca, cubriendo más del 80% del territorio nacional.
- Escuelas de capacitación: Para ser bombero no alcanza con las ganas. Los aspirantes atraviesan cursos obligatorios de más de un año en anatomía, física del fuego, psicología de la emergencia y uso de herramientas hidráulicas pesadas, rindiendo exámenes rigurosos antes de poder subirse a un autobomba.
“Ser bombero voluntario no es un pasatiempo, es una elección de vida guiada por el valor de darlo todo sin pedir nada a cambio”.

