A casi cuatro décadas de su primera edición, la jornada invita a reflexionar sobre una realidad incómoda pero respaldada por la ciencia: la medicina actual sigue arrastrando una profunda desigualdad de género.
Más allá de la salud reproductiva: la brecha de datos
Durante siglos, la ciencia médica funcionó bajo la premisa de que el cuerpo masculino era el modelo estándar de la humanidad, relegando el estudio de la biología femenina casi exclusivamente a la salud reproductiva. Esta falta de investigación con perspectiva de sexo y género se traduce hoy en lo que se conoce como la Gender Data Gap (brecha de datos de género).
Las diferencias biológicas van mucho más allá de los órganos reproductivos; afectan al metabolismo, al sistema inmunológico y a la manifestación de enfermedades comunes. Al no contemplar estas variables de manera equitativa, el sistema sanitario somete a las mujeres a desigualdades estructurales:
- El sesgo en los ataques cardíacos: Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte femenina a nivel global. Sin embargo, dado que los manuales se escribieron en base a los síntomas masculinos (dolor opresivo en el pecho y brazo izquierdo), los infartos en mujeres —que suelen presentarse con fatiga inusual, náuseas o dolor de mandíbula y espalda— se minimizan. Esto provoca que tengan hasta un 50% más de probabilidades de recibir un diagnóstico inicial erróneo.
- Medicamentos con dosis masculinas: Hasta la década de 1990, las mujeres fueron mayoritariamente excluidas de los ensayos clínicos argumentando que las fluctuaciones hormonales «alteraban» los resultados. Como consecuencia directa, muchas dosis comerciales actuales se calcularon para cuerpos masculinos, lo que genera que las mujeres experimenten casi el doble de efectos secundarios adversos.
- Diagnósticos que tardan años: El sesgo cultural de «psicologizar» el dolor femenino (atribuir síntomas físicos a la ansiedad, el estrés o desajustes hormonales) demora la detección de patologías crónicas. El caso más paradigmático es el de la endometriosis, una enfermedad que afecta a una de cada diez mujeres y cuyo diagnóstico certero tarda en promedio entre 7 y 10 años.
El desafío de una atención integral en la Ciudad
En el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, esta fecha nos convoca a interpelar las prácticas vigentes y a fortalecer las políticas públicas de atención primaria. Los Centros de Salud (CeSAC) juegan un rol fundamental no solo en la prevención, sino en la deconstrucción de estos sesgos médicos a través de la capacitación y la escucha activa.
Abordar la salud de las mujeres con perspectiva de género no es una cuestión de cortesía, sino una necesidad científica urgente. Garantizar diagnósticos tempranos, tratamientos equitativos y el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en entornos seguros sigue siendo el camino indispensable para cerrar una brecha que, literalmente, cuesta vidas.



