Mediante un comunicado, la fuerza de seguridad interna subrayó que busca, a través de sus unidades de inteligencia y el departamento de Delitos Cibernéticos, identificar a los responsables de originar y difundir estas falsas alarmas.
No permitiremos que “bromas” de mal gusto pongan en riesgo la salud emocional de nuestros estudiantes y la tranquilidad de las familias chapinas, remarcó la institución.
Señaló que estas acciones no son simples juegos: constituyen delincuencia en potencia, no solo saturan los recursos de emergencia, sino que pueden ser utilizadas como distractores o facilitadores por el crimen organizado.
Aquellos que participan en la creación de estos mensajes están contribuyendo directamente al clima de inseguridad y serán tratados como delincuentes, enfatizó la PNC.
Actuaremos con mano dura, los responsables de infundir temor público y pánico serán puestos a disposición de los juzgados correspondientes bajo cargos penales, aseveró.
Recordó que las implicaciones incluyen sanciones penales por el delito de infundir pánico público, expulsión inmediata de los centros educativos y responsabilidad civil para los padres o tutores legales de los menores involucrados.
Instó a los directores de escuelas y colegios a activar sus protocolos de seguridad de forma inmediata ante cualquier hallazgo. Exhortó a la ciudadanía a denunciar de manera anónima al 110 y 1510 cualquier información sobre los autores de estas amenazas.
La seguridad de nuestra niñez y juventud no es negociable. No habrá impunidad para los charlatanes que pretenden desestabilizar la paz ciudadana, acotó la PNC.
Retos como este, según constató Prensa Latina, se dieron también días atrás en otras naciones latinoamericanas, con raíces en tendencias similares de años pasados en Estados Unidos (especialmente en 2021).
Cobró una fuerza renovada este año en la región, impulsado –de acuerdo con analistas- principalmente por algoritmos de redes sociales como TikTok.
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