Bloomberg Línea — En los almacenes automatizados, en las rutas de transporte pesado y en los centros de distribución que sostienen el comercio electrónico en España, hay una constante que se ha hecho considerablemente visible en las últimas décadas, y se trata de la mano de obra extranjera, especialmente latinoamericana.
Detrás de ese flujo hay empresas que han encontrado una oportunidad de negocio en lo que otros ven como una crisis estructural.
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Una de ellas, liderada por Diego Carbajosa, se define como un puente de migración laboral “legal, ordenada y segura”, con su propuesta enfocada en conectar la escasez de talento en sectores como la logística con la abundancia de perfiles técnicos en América Latina.
“Estamos ante un invierno demográfico sin precedentes”, afirma Carbajosa, CEO de Talento Grupo Internacional. Con una tasa de natalidad en torno a 1,16 hijos por mujer y una pirámide poblacional invertida, el país podría perder cerca de 3,5 millones de personas en edad laboral para 2040, de acuerdo a sus registros. En sectores estratégicos, más de la mitad de los trabajadores supera los 45 años.
En ese contexto, el talento extranjero deja de ser una opción y pasa a ser, en palabras del ejecutivo, “soporte vital” para una industria que representa cerca del 6% del PIB.
Un negocio sobre la escasez
La compañía opera bajo un modelo B2B, es decir que son las empresas europeas las que pagan por captar, formar y trasladar a los trabajadores. El argumento económico es directo, pues cubrir una vacante crítica cuesta menos que mantenerla abierta.
A diferencia de las agencias tradicionales, el modelo es integral. Incluye desde pruebas técnicas en el país de origen hasta el acompañamiento del trabajador durante su primer año en destino. El objetivo es reducir lo que Carbajosa llama “irregularidad por desconocimiento”, un factor que frena a muchas empresas a contratar fuera.
El cuello de botella, sin embargo, no está en la oferta ni en la demanda.
“La limitación real es administrativa”, explica. Los tiempos de visado y los procesos en extranjería marcan la velocidad de crecimiento de un negocio que, según dice, ya cuenta con alta demanda y abundante talento disponible.
La logística en el centro de la tensión
El auge del comercio electrónico y la consolidación de España como hub logístico del sur de Europa han intensificado la presión. Solo en transporte, el déficit supera los 20.000 conductores profesionales, a lo que se suman miles de vacantes en automatización de almacenes.
Ahí es donde entra el talento latinoamericano.
Desde soldadores y electromecánicos hasta operarios de inventario y mandos intermedios, los perfiles cubren toda la cadena operativa. La ventaja competitiva, según la empresa, no es solo técnica.
“La integración es inmediata”, sostiene Carbajosa. El idioma y la cercanía cultural eliminan barreras que sí existen con otros mercados laborales.
El alcance del modelo ya trasciende el eje bilateral entre España y América Latina. La operación actual se nutre principalmente de países como Perú, Argentina y Uruguay, con procesos activos también en mercados como Ecuador, donde la compañía identifica una oferta creciente de perfiles técnicos.
Pero la ambición es mayor. La hoja de ruta contempla la apertura de nuevas oficinas en Chile, Bolivia y otros países de la región, al tiempo que prepara su expansión en Europa hacia Portugal, Italia, Francia, Alemania y Polonia. Más que un flujo migratorio puntual, el objetivo es consolidar una red transnacional de talento que conecte oferta y demanda laboral en ambos continentes.
¿Fuga de talento o movilidad global?
El modelo no está exento de críticas. Desde América Latina, el fenómeno puede leerse como una fuga de talento. Carbajosa lo rechaza.
“Es una optimización global de capacidades”, afirma. Su visión apunta a una “circularidad del talento”, con trabajadores que envían remesas, adquieren experiencia en Europa y eventualmente regresan con capital y conocimiento.
Hasta ahora, la empresa asegura haber movilizado más de 3.500 profesionales. A futuro, prevé una mayor especialización técnica y una sincronización más precisa entre la formación en origen y las necesidades europeas.
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En otras palabras, un corredor laboral cada vez más sofisticado entre dos regiones que, por razones distintas, se necesitan mutuamente.
Mientras tanto, en los centros logísticos españoles, la tendencia ya es tangible, y el crecimiento del sector dependerá de los trabajadores que estén dispuestos a cruzar el Atlántico.

