En un mundo marcado por la hiperconexión tecnológica, el estrés crónico y el vacío existencial, el abogado, pensador y escritor español Óscar Corominas desembarca en Argentina para presentar su reciente libro Corfulness: la revolución silenciosa del corazón (¡Ser para transformar el mundo!) de Editorial Corfullbooks.
En exclusiva para LatamNoticias, conversamos con él a propósito de su visita al país.
¿Qué es exactamente el Corfulness y por qué sostiene que el corazón, y no solo la mente, debe ser el motor del éxito actual?
El Corfulness es una filosofía práctica que significa “vivir en plenitud de corazón”. Propone un cambio de paradigma -una verdadera “revolución copernicana”- que desplaza el centro de gravedad del ser humano desde la mente hacia el corazón.
Sostiene que el corazón debe ser el motor del éxito porque no es simplemente un órgano físico ni un mero centro emocional, sino un núcleo metafísico donde se integran y ordenan la inteligencia, la voluntad y la apertura a la trascendencia. Desde esta perspectiva, el ser humano no alcanza su plenitud únicamente mediante logros materiales, rendimiento o acumulación de competencias.
Vivimos en una época en la que el éxito exterior y el bienestar material, por sí solos, suelen dejar un profundo vacío existencial. El corazón, en cambio, proporciona una verdadera “seguridad ontológica”: un sentido profundo de identidad, pertenencia y orientación interior. Corfulness propone precisamente recuperar ese centro para vivir con unidad, sentido y plenitud.
En un mercado saturado de términos como Mindfulness o Coaching, ¿cuál es el diferencial que hace al Corfulness una “revolución silenciosa”?
Corfulness no es simplemente otra filosofía del bienestar, ni una técnica de autoayuda, ni un conjunto de herramientas para mejorar el rendimiento. Su gran diferencial consiste en pasar del clásico learning by doing -aprender haciendo para adquirir competencias- al learning by being: aprender siendo.
Es decir, la acción ya no nace únicamente de habilidades adquiridas, sino de una identidad interior unificada y coherente.
Corfulness se sitúa más allá de la dimensión cognitivo-conductual porque se fundamenta en el ser. Parte de una visión integral de la persona que unifica cuerpo, alma, espíritu y potencias humanas. En este sentido, abre camino hacia una nueva antropología filosófica práctica centrada en el corazón como eje ordenador de la vida humana.
La diferencia con el coaching es igualmente profunda. El coaching suele centrarse en preguntas orientadas al “para qué” y en metodologías mayéuticas orientadas al logro. Corfulness, en cambio, va más allá: pone el foco en el “quién”. No se pregunta únicamente qué quiero conseguir, sino quién soy realmente y desde dónde vivo.
Por eso sigue la intuición aristotélico-tomista:
“Así como es cada uno, así le aparece el fin.”
El Amor ocupa aquí un lugar central, no como emoción pasajera, sino como origen, fuente de vida y criterio ordenador de la existencia.
Se habla de “revolución silenciosa” porque no busca imponerse mediante discursos grandilocuentes ni exigencias externas. Su transformación nace desde la raíz íntima de la persona. Cuando el ser humano se ordena y se pacifica desde el corazón, cambia naturalmente su forma de liderar, trabajar, relacionarse y transformar el mundo.
En este sentido, Corfulness puede entenderse como una evolución integradora del Mindfulness y de la inteligencia emocional: los incluye, pero también los trasciende. Mientras el Mindfulness ofrece herramientas útiles para aliviar síntomas de estrés o aumentar la atención, Corfulness busca responder al vacío existencial conectando a la persona con el sentido profundo de su vida, con su identidad y con el Amor.

¿Cómo puede un empresario o líder argentino aplicar el Corfulness para mejorar la productividad sin descuidar el bienestar de su equipo?
Aplicar Corfulness no significa reducir la productividad; al contrario, significa impulsarla de una forma más humana, sostenible y profunda. El método enseña a transformar el clásico “tengo que” o “debo” en un auténtico “quiero”. Cuando las personas trabajan únicamente desde la obligación, aparece el desgaste; cuando trabajan desde el sentido y la pertenencia, emerge el compromiso real.
Un líder que aplica Corfulness deja de ver a las personas como simples recursos y comienza a tratarlas como fines en sí mismas. Esto fortalece la confianza, la cohesión y el sentido de pertenencia dentro de los equipos. Como consecuencia, aumenta la innovación, mejora el clima organizacional y se fortalece la retención del talento.
Los equipos motivados por un propósito claro son mucho más resilientes y creativos. Un ejemplo concreto es el del emprendedor argentino Leandro Mbarak, fundador de Pharma.IA, quien ha integrado estos principios en el ámbito tecnológico y sanitario, combinando algoritmos, innovación y un profundo humanismo ético.
Usted menciona la “hiperconexión tecnológica” como un problema. ¿Cómo podemos reconectar con el corazón sin aislarnos del mundo digital en el que vivimos?
Corfulness no propone rechazar la tecnología, sino integrarla éticamente sin perder el eje de nuestra humanidad. El problema no es la tecnología en sí misma, sino vivir desconectados de nuestro centro interior y reaccionar continuamente desde la inercia, el ruido y la hiperestimulación. Por eso, Corfulness propone practicar la “desautomatización”: recuperar espacios de silencio y conciencia en medio del flujo constante de información.
Se trata de utilizar la mente y la tecnología como herramientas, pero manteniendo siempre al corazón como brújula última de las decisiones humanas.
En este sentido, estoy impartiendo conferencias y programas en empresas, universidades, organizaciones y espacios públicos de distintos países, precisamente para ayudar a reconstruir esa conexión humana profunda. Y también en el seno de las familias, porque esta transformación comienza en la vida cotidiana. Estamos creando una comunidad global Corfulness abierta a todas las personas que deseen recuperar esa unidad interior y vivir desde el corazón.
¿Qué vio en el contexto actual de Argentina para elegir este país como plataforma de desembarco del movimiento en la región?
Argentina siempre estuvo en el horizonte de Corfulness. Durante los 7 años como Learning Facilitator en MIT Professional Education he acompañado a numerosos participantes latinoamericanos, y con los argentinos siempre existió una conexión muy especial. Encontré en ellos una gran sensibilidad humana, profundidad y apertura hacia esta búsqueda de sentido. Muchas personas ya habían experimentado esta visión durante los programas del MIT y esperaban poder desarrollarla más profundamente en su propio contexto.
Además, crecer desde la sabiduría del corazón no es una necesidad exclusiva de un país o de una cultura: es una urgencia universal. Si el ser humano pierde contacto con su centro interior, termina perdiendo también su identidad y la capacidad de reconocer las necesidades reales de los demás. Por eso, Argentina representa un terreno especialmente fértil para esta propuesta humanista.
¿Por qué decidió que Tucumán fuera la “punta de lanza” de sus actividades en lugar de iniciar exclusivamente en Buenos Aires?
Tucumán se convirtió en la punta de lanza gracias a la visión y sensibilidad de personas que comprendieron profundamente el alcance humano y educativo de Corfulness. Especialmente gracias a Daniel Alberto Nacusse, Delegado Episcopal de Educación, cuya apertura y compromiso está haciendo posible que esta propuesta comience a desarrollarse en Argentina a través de formación a más de 80 instituciones educativas en sus directivos y docentes. Su sensibilidad humana y su visión educativa están siendo decisivas.
En realidad, Corfulness no responde únicamente a estrategias convencionales de expansión. Más bien, surge allí donde existe una verdadera llamada interior y una disposición auténtica a construir desde el corazón. Dicho esto, Buenos Aires también tendrá un papel fundamental. El próximo 28 de mayo, a las 18:00 h, tendremos la oportunidad de presentar Corfulness en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
Además, me ilusiona especialmente compartir esta propuesta junto a Leandro Mbarak en el entorno tecnológico y farmacéutico, mostrando cómo la innovación puede humanizarse profundamente cuando está guiada por una visión ética y trascendente.
Actualmente también estamos impulsando nuevos modelos de gobernanza inspirados en Corfulness, así como el sello “Corfulness Certified – Human Centered Leadership”, orientado a reconocer organizaciones comprometidas con un liderazgo verdaderamente humano.
Para quien lea esta entrevista y se sienta agobiado por el estrés, ¿cuál es el primer ejercicio o cambio de hábito que propone el método Corfulness?
El primer paso que propone Corfulness es el “silenciamiento de sí”: aprender a detener el ruido interior para reconectar con el corazón como centro de gravedad de la vida. Cuando una persona logra entrar en contacto profundo con ese centro interior donde el Amor se hace presente, cambia progresivamente toda su manera de vivir.
Una práctica concreta y muy recomendable es la lectura profunda durante al menos veinte minutos diarios, especialmente antes de dormir. Dentro de Corfulness trabajamos mucho la lógica de los microhábitos: pequeños actos sostenidos en el tiempo capaces de transformar la vida desde dentro. La lectura profunda ayuda a detener la inercia diaria, favorece el autodistanciamiento y mejora notablemente la calidad del sueño, porque evita que llevemos la agitación permanente al subconsciente.
Cuando el corazón comienza a unificarse, cambia también la mirada sobre la realidad. Corfulness no promete transformaciones instantáneas. Es un camino realista, cotidiano y profundamente humano. Nadie cambia de un día para otro. La verdadera transformación exige continuidad, hábitos sostenidos y una vida interior cultivada día a día. Precisamente por eso funciona de manera tan profunda y duradera.
Sobre el autor y el proyecto
Óscar Corominas Nogal es abogado de profesión, ex asesor jurídico en el Parlamento Europeo, profesor universitario, y un apasionado pianista y compositor. Esta combinación de rigor intelectual, visión estratégica y sensibilidad artística le ha permitido diseñar el Método del Doble Rotor (Afinamiento de la Brújula Interior y Validación Práctica). Ya se ha realizado la primera edición con gran éxito en dos grandes ciudades como Madrid y Barcelona y ya están anunciadas las siguientes.
El proceso culmina con el certificado Corfulness Leader®, dirigido a personas que desean integrar este modelo en su forma de liderar, decidir y acompañar. Para las organizaciones, se propone el sello propio Corfulness Certified – Human Centered Leadership, concebido como un distintivo de ética, humanización y liderazgo centrado en la persona. Además, esta metodología abre paso a un nuevo rol estratégico dentro de las organizaciones: el Chief Corfulness Officer (CCO), responsable de custodiar la cultura interior, impulsar una gobernanza más humana y garantizar que las decisiones corporativas mantengan siempre el corazón de la persona en el centro.
Su mensaje en Tucumán y en toda Argentina es un faro de esperanza frente al vacío contemporáneo: “La transformación real viene del corazón”.
Para más información sobre las “Jornadas Corfulness Tucumán”, entrevistas con Óscar Corominas o detalles sobre el libro Corfulness: la revolución silenciosa del corazón (disponible en Amazon y Mercado Libre, y a través de la web www.corfulness.com), los medios pueden ponerse en contacto a través de los canales oficiales.
Más información en: www.oscarcorominas.com

Discover more from LatamNoticias
Subscribe to get the latest posts sent to your email.

