Esta tarde, el centro de la ciudad volvió a ser el epicentro de un encuentro cargado de nostalgia y fe. El patio del Hogar Mignaquy fue el escenario elegido por un nutrido grupo de exalumnos para rendir homenaje con una misa a Sor Clorinda, la emblemática religiosa que dirigió la institución durante décadas y que hoy hubiera cumplido 110 años.
La convocatoria no fue una más: se dio en un contexto sensible, marcado por el debate social en torno al deterioro y abandono que sufre actualmente el histórico edificio. Sin embargo, la comunidad logró transformar la nostalgia en un abrazo contenedor.

Volver a «casa»
La ceremonia se vivió con una profunda emotividad que se reflejaba en los rostros de los asistentes. Para aquellos exalumnos —hoy hombres hechos y derechos— cruzar esa puerta significó regresar a su verdadera casa y reencontrarse con su primera familia.
Entre abrazos, silencios respetuosos y miradas que se perdían en el tiempo, los presentes rememoraron una infancia y adolescencia cobijada por las paredes del hogar y la guía de la religiosa. Los sentimientos, grabados a fuego en el corazón, dominaron la tarde de Bragado.
Una celebración compartida
La misa estuvo a cargo del Padre Mariano Cortés, quien celebró junto al sacerdote bragadense Miguel Gallo. La organización del evento tuvo como principal referente a Ismael Toriano, quien trabajó codo a codo junto a una docena de exalumnos y colaboradoras incondicionales como Silvia Escobedo.
En representación del ámbito político local y de la gestión del intendente Sergio Barenghi, se hizo presente el Secretario de Relaciones Institucionales y Localidades Rurales, Alexis Camus.



