Su origen se remonta a 1812, cuando el Primer Triunvirato instituyó el uso de la escarapela para las Provincias Unidas del Río de la Plata. La iniciativa nació de la mano de Manuel Belgrano, quien solicitó su creación para unificar el color del uniforme del ejército y distinguirse de los enemigos.
Aunque en aquellos días de la Revolución de 1810 los chisperos French y Beruti ya repartían cintas entre los vecinos, recién en 1935 el Consejo Nacional de Educación instituyó formalmente el 18 de mayo como la fecha fija para rendirle homenaje en todo el país.

