Dormir mal se volvió un problema cada vez más común para varias personas. El problema de sueño es recurrente, sobre todo, con la omnipresencia de aceleración, hiperconexión y estrés. Ahora un estudio reveló que 1 de cada 8 casos de demencia podría estar relacionado con este problema.
Si bien estamos inmersos en las pautas que impone la sociedad actual dormir mal no se debería naturalizar y lo que deberíamos hacer es prestarle atención al sueño y al descanso.
El sueño ocupa cerca de un tercio de la vida humana, y lejos está de ser tiempo perdido. Durante la noche es cuando el organismo activa procesos fundamentales de reparación. Se activan sistemas de limpieza cerebral, producción hormonal y regeneración física, que ayudan a recuperar energía, reparar tejidos y consolidar la memoria.
Dormir es tan vital para el cerebro como lo es el agua y la comida. La mayoría de los especialistas coincide en que para el grueso de los adultos, hay que descansar entre 7 y 8 horas mínimas y consistentes por la noche.

El estudio liderado por la especialista Yuqian Lin, del Hospital General de Boston y el Mongan Institute, indica que «el insomnio se ha identificado como un posible factor de riesgo modificable para la demencia«. Los autores intentaron cuantificar el impacto a nivel poblacional, para así diseñar estrategias para reducir el riesgo de demencia entre los adultos mayores.
«Utilizamos datos del Estudio Nacional de Tendencias de Salud y Envejecimiento (NHATS) de 2022 para clasificar el insomnio como insomnio de conciliación, insomnio de mantenimiento o ambos, e identificar la demencia probable mediante algoritmos establecidos», explicaron sobre la técnica utilizada.

Respecto de los resultados, se indicó: «Entre 5.899 participantes el 28,7% informó síntomas de insomnio y el 6,6% tenía probable demencia«. «La fracción atribuible poblacional estimada de probable demencia debido a cualquier insomnio fue del 12,5%, y fue ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres», sigue el texto.
El estudio indica que la mayor fracción atribuible poblacional se registró en mujeres de entre 65 y 69 años y en hombres de entre 70 y 74 años. Además, los investigadores estimaron que una parte de los casos de demencia podría haberse prevenido si se hubiera eliminado el insomnio.

«Aproximadamente el 13% de los casos de demencia, casi medio millón, entre los adultos mayores estadounidenses podrían atribuirse al insomnio. Abordar el insomnio podría ser una estrategia prometedora para la prevención de la demencia en la población de edad avanzada», concluyeron los investigadores.
Para concluir, este estudio no plantea una relación definitiva de «causa/efecto» entre el insomnio y la demencia, pero aporta evidencia y reitera la importancia de dormir bien, algo que los especialistas repiten cada vez con más frecuencia. El descanso aparece cada vez más como una pieza central para cuidar la salud física y mental.

