Partido inaugural del Mundial 2026. Van 22 minutos del segundo tiempo y México, uno de los anfitriones de esta Copa del Mundo con tres sedes (junto a Estados Unidos y Canadá), le gana 1 a 0 a Sudáfrica en el Estadio Azteca. Pero la Tri ataca: Roberto Alvarado envía el centro al corazón del área y aparece Raúl Jiménez para meter el cabezazo, ampliar el marcador, hacer delirar a los más de 80.000 aficionados en las tribunas y derramar algunas lágrimas.
El goleador anotó su primer gol en un Mundial, algo que no pudo hacer en los de Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, y se lo dedicó, señalando el cielo, a su padre Raúl (62 años), recientemente fallecido de cáncer de páncreas. Ese grito también fue un desahogo, y un premio a su dedicación, esfuerzo, creencia y sacrificio: el oriundo de Tepeji del Río, de 35 años, en 2020 estuvo al borde de la muerte.
Momentos de angustia


El 29 de noviembre de 2020, en un encuentro de la Premier League entre Wolverhampton y Arsenal tras la pandemia, Jiménez saltó a cabecear el balón y chocó con el brasileño David Luiz. Ambos jugadores cayeron desplomados y el mexicano se llevó la peor parte. Estuvo diez minutos tendido en el césped y fue trasladado de urgencia al hospital.
Lo intervinieron quirúrgicamente, con riesgo de vida. Superó la operación, pero los médicos le advirtieron a la familia que podían quedarle secuelas para caminar o hablar.
La recuperación fue “milagrosa”: a los cinco meses, el delantero volvió a los entrenamientos y, poco después, ya estaba en las canchas. Desde entonces, utiliza una protección en la cabeza. Al principio, era una especie de casco. Últimamente, usa una banda elástica con una almohadilla en la zona de la cicatriz, tal como se la vio en el festejo del gol. El más importante de su carrera hasta el momento.




