Los argentinos eligieron una palabra en común para definirse: pasión. Esta palabra trasciende la cancha, una tribuna o frente al televisor durante un Mundial. También en la forma de amar, discutir, celebrar y construir vínculos.
Una encuesta nacional realizada por Datos Claros y QuestionPro para CP UBA reveló que la pasión es el rasgo que más identifica a los argentinos. El estudio, realizado sobre 400 casos en todo el país, mostró que esa característica se ubica por encima de otros valores tradicionalmente asociados a la identidad nacional y tiene una presencia especialmente fuerte entre los jóvenes de entre 18 y 29 años.
Pero esa misma pasión que se expresa en el fútbol también aparece en las relaciones amorosas. Y cuando llega un evento tan movilizador como la Copa del Mundo, los efectos pueden sentirse mucho más allá de la cancha.

A pocos días haber comenzado el Mundial, algunas aplicaciones de citas ya registran movimientos que reflejan cambios en los comportamientos afectivos y sexuales durante el torneo.
Un análisis de Second Love, una plataforma destinada a personas casadas o en pareja que buscan relaciones paralelas, detectó un crecimiento del 25% en el registro de mujeres durante las semanas previas a la Copa del Mundo. Además, el 65% de las usuarias consultadas aseguró que aprovecharía el Mundial para concretar una aventura amorosa o reencontrarse con un amante.
Por el contrario, apenas el 15% de los hombres afirmó que dejaría de ver un partido para encontrarse con una amante. El estudio también mostró que el 68% de las mujeres y el 70% de los hombres consideran que durante eventos futbolísticos de gran magnitud resulta más fácil ocultar una infidelidad.
Para Gaby Alesi, psicóloga social especializada en vínculos y sexualidad, estos fenómenos tienen relación con la manera en que los argentinos viven sus emociones.
«La pasión suele ser una característica muy valorada en la identidad de Argentina y se expresa con mucha intensidad en los vínculos. Amamos, discutimos, celebramos y sufrimos de manera muy visible. Sin embargo, esta entrega apasionada también puede generar expectativas elevadas. El desafío está en no convertir la pasión en un estado de exigencia constante. Las relaciones se sostienen más en la presencia y el compromiso diario», le dijo a Clarín.
El placer de sentirse visto
La especialista sostiene que el Mundial no genera conflictos por sí mismo, pero sí puede poner en evidencia situaciones que ya existían dentro de la pareja.
«Las pasiones colectivas generan una fuerza muy poderosa, una sensación de pertenencia, identidad compartida, deseos colectivos y una fuerte descarga emocional. Durante eventos como un Mundial muchas personas experimentan entusiasmo, encuentros sociales y una liberación de emociones muy gratificantes», señaló.
Sin embargo, dijo que el problema aparece cuando esa inversión emocional desplaza otros espacios importantes.
«Si no hay acuerdos o no se vive de la misma manera, si no existe una conexión emocional fuerte, el evento puede activar emociones latentes negativas. Por eso el problema no es el Mundial en sí, sino la capacidad de la pareja para integrar esos intereses sin perder el contacto emocional cotidiano.»

Según Alesi, detrás de muchas búsquedas que se producen durante estos eventos no necesariamente aparece una motivación exclusivamente sexual.
«Muchas veces no buscamos solo sexo, sino sentirnos vistos, deseados y valorados. En contextos de gran liberación emocional, donde rompemos la rutina y el ambiente se vuelve más festivo y eufórico, aumenta la desinhibición, se despiertan deseos y fantasías y aparece una necesidad de compartir experiencias intensas», explicó.
¿Más conflictos o más conexión?
La sensación de pasar a un segundo plano dentro de la relación es uno de los fenómenos que suelen aparecer durante competencias deportivas tan absorbentes. «En los vínculos no solo buscamos amor. También buscamos atención, presencia y prioridad emocional. Cuando una pasión colectiva como el Mundial concentra gran parte del tiempo, la energía y las conversaciones de una persona, la pareja puede sentir que pierde lugar o protagonismo», indicó Alesi.
Para la profesional, el torneo funciona muchas veces como un termómetro de la relación: «El Mundial no crea el problema, sino que lo visibiliza. Puede mostrar cómo la pareja gestiona las prioridades, negocia los espacios individuales y sostiene la conexión emocional frente a intereses que captan intensamente la atención de uno de sus miembros.»
El efecto en las apps de citas
Las aplicaciones de citas también observan cambios en el comportamiento de sus usuarios durante los grandes eventos deportivos.
Desde Happn indicaron a Clarín que se encuentran monitoreando la actividad de la plataforma durante el Mundial a partir de tendencias registradas en torneos anteriores.
En Grindr, una de las aplicaciones más utilizadas por la comunidad LGBT+, también identificaron modificaciones en los patrones de interacción.
«Hemos observado que grandes momentos culturales y deportivos pueden influir en cómo las personas usan la plataforma», le dijo a Clarín Tristan Piñeiro, Chief Marketing Officer de Grindr.
Según detalló, durante el Mundial de Qatar 2022 los partidos más importantes generaron cambios en la actividad antes y después de cada encuentro.
«Lo interesante es que el efecto no siempre ocurre durante el partido. Muchas personas están viviendo ese momento en tiempo real y luego vuelven a la app para conversar o conectar. Creo que eso refleja algo muy humano. Cuando millones de personas están viviendo lo mismo al mismo tiempo, también cambian las formas en que se conectan entre sí», contó.

Mientras tanto, millones de hinchas esperan el primer partido de Argentina en el Mundial, las encuestas vuelven a señalar una característica que atraviesa buena parte de la identidad nacional: la pasión.
Esa intensidad va más allá del «elijo creer». También aparece en los vínculos, en las expectativas afectivas, en la búsqueda de conexión y en la forma en que las personas se relacionan con los demás. Porque si algo muestran los datos y los especialistas es que, para los argentinos, la pasión no termina cuando termina el partido.
AA

