El Mundial de las sorpresas sumó un nuevo capítulo en el Miami Gardens Stadium. La selección de Uruguay, comandada por Marcelo Bielsa y señalada como una de las animadoras del torneo, sufrió un duro golpe de realidad al igualar 2 a 2 ante la humilde pero combativa selección de Cabo Verde, en un encuentro correspondiente a la segunda fecha del Grupo H. La Celeste se retiró del campo de juego cabizbaja y masticando bronca por un resultado que complica sus aspiraciones de liderar con comodidad la zona.

El desarrollo del partido fue un dolor de cabeza táctico para el esquema charrúa. Cabo Verde rompió los pronósticos iniciales al ponerse en ventaja gracias a una gran definición de Pina. A partir de allí, Uruguay tuvo que apelar al orgullo y al desgaste físico para revertir la situación: los goles de Araujo y Canobbio parecieron encarrilar la noche en Florida y traer tranquilidad al banco de Bielsa. Sin embargo, los isleños nunca renunciaron a las transiciones rápidas y, aprovechando las desatenciones en el retroceso uruguayo, encontraron el premio a su insistencia con un gol agónico de Varela para sellar el 2-2 definitivo.

Este empate enciende las alarmas en el búnker celeste. El sello de Bielsa de presionar alto y atacar con transiciones verticales volvió a dejar grietas defensivas que un rival con menor jerarquía teórica, pero muchísimo orden y velocidad, supo explotar a la perfección. Uruguay regaló dos puntos vitales en un Grupo H que ahora se vuelve un terreno de especulaciones y que obligará a la Celeste a ajustar las piezas de manera urgente si pretende pisar fuerte en la fase eliminatoria del certamen.



