Un reciente relevamiento del programa «Desalinea2» detectó más de una decena de unidades de la empresa La Perlita estacionadas en zonas prohibidas de la Ruta 7, a metros de la estación de trenes de General Rodríguez. El incumplimiento reactiva una problemática histórica de riesgo vial y falta de higiene que el Municipio aseguraba haber encauzado mediante un ultimátum y un cronograma de relocalización definitiva
En una nueva recorrida por el casco céntrico de General Rodríguez, el periodista Agustín Ciri, desde el móvil de «Desalinea2» (La Posta TV y FM Viva), constató que la situación de la empresa de transportes La Perlita lejos está de haberse solucionado. Durante su informe detallado desde la intersección de Almirante Brown y Balcarce (esquina del paso a nivel principal), Ciri reportó la presencia de 11 unidades estacionadas sobre la Ruta 7 esperando el relevo de sus choferes.
Mirá el informe acá de «Desalinea2»
El periodista describió cómo estos vehículos ocupan una traza de aproximadamente 200 metros, provocando un «cuello de botella» peligroso en plena hora pico. Durante el informe, se observó que varias de estas unidades infringen las normas de tránsito al permanecer con las luces apagadas o intermitentes, lo que incrementa el riesgo de accidentes en una zona de alta circulación. Ciri hizo especial énfasis en que los colectivos están estacionados sobre el cordón pintado de color rojo, área donde rige una prohibición absoluta de detención según el acuerdo previo con el Municipio, ignorando la zona delimitada con amarillo que era la única permitida provisoriamente.

Un conflicto histórico y la promesa de una solución que no llegó
Esta problemática no es nueva y se remonta, según los registros, a la gestión de Juan Pablo Anghileri. El estacionamiento irregular de los colectivos sobre la Ruta 7 ha sido históricamente denunciado por vecinos debido a que quita «una mano» de circulación y genera graves dificultades para los camiones cisterna que necesitan maniobrar para ingresar a las estaciones de servicio de la zona. Además del peligro vial, se habían reportado problemas de insalubridad, ya que los choferes, al no contar con un lugar adecuado, realizaban sus necesidades en plena vía pública.

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En julio de 2024, el área de Tránsito intentó una estrategia de diálogo que fracasó, lo que llevó a que el funcionario Claudio Barrera lanzara un ultimátum a la empresa. Finalmente, se había anunciado un acuerdo mediante el cual La Perlita tenía un plazo de tres meses para alquilar un playón y encontrar una locación definitiva para el descanso de su personal. Como medida paliativa, el Municipio pintó los cordones (rojo para prohibición y amarillo para detención permitida) y la empresa se comprometió a arreglar plazoletas dañadas.
Sin embargo, el reciente informe de «Desalinea2» demuestra que, a pesar de aquellas gestiones, las unidades han vuelto a invadir los sectores prohibidos, perpetuando el riesgo para conductores y transeúntes.



