«La familia Ingalls»: 10 mitos y verdades ocultas de la serie que, medio siglo después, inspira el nuevo tanque de Netflix

“Actuábamos una historia de pioneros, pero lo que quedó fue un mito que nunca se apaga”, comentó alguna vez Melissa Gilbert, la inolvidable Laura. Y no se equivocaba. Estrenada en 1974 por la cadena NBC, La familia Ingalls superó todas las expectativas para convertirse, en el mundo, en un fenómeno global y, en la Argentina, en un entrañable ritual de cabecera. Sus valores, la resiliencia y la épica de la pradera marcaron a fuego a varias generaciones.

La familia Ingalls
El núcleo central inicial de La familia Ingalls, integrado por Charles Ingalls (Michael Landon), su esposa Caroline (Karen Grassle) y sus hijas Laura (Melissa Gilbert), Mary (Melissa Sue Anderson) y la pequeña Carrie (interpretada alternadamente por las gemelas Lindsay y Sidney Greenbush).

Sin embargo no existe éxito que tarde o temprano (acá sería más tarde que temprano: claro casi medio siglo pasó) deje de buscar nuevos públicos que alimenten su inclaudicable suceso y apueste a que su sombra se expanda: impulsada por la llegada a Netflix de una nueva era inspirada en aquel universo (y mientras El Trece mantiene intacto el culto los sábados a las 11:30, emitiendo sus antiguos episodios), la fascinación continúa más viva que nunca. De la misma manera que los mitos, historias y leyendas que fue inspirando su detrás de cámara.

La casa en la pradera
El cambio de guardia ya es una realidad en la era del streaming. La nueva apuesta de Netflix llega con un aire renovado y un elenco de peso: el australiano Luke Bracey toma la posta como Charles Ingalls, Crosby Fitzgerald interpreta a Caroline, Skywalker Hughes encarna a la mayor Mary y la talentosa Alice Halsey (de tan solo 11 años) asume el enorme desafío de darle vida a la inolvidable Laura.

Porque, lógico, detrás de la paz e inocencia de Walnut Grove, y como suele suceder en las franquicias que dejan de pertenecerles a sus creadores para convertirse en patrimonio de todos, se escondieron tensiones, internas ferozmente guardadas y secretos de rodaje que ninguna trastienda de capítulo o temporada -sean las televisivas conocidas de ayer ni las flamantes por streaming de ahora-, jamás abordó ni abordará como nosotros lo haremos ahora:

I. MICHAEL LANDON, ¿PADRE PROTECTOR O JEFE TEMIDO?

Emitida originalmente por NBC en Estados Unidos entre 1974 y 1983, La familia Ingalls se grabó durante nueve temporadas y sumó 204 episodios y más tres telefilmes especiales. Creada y producida por Michael Landon, quien también encarnó al inolvidable Charles Ingalls, la ficción estaba basada en los libros de Laura Ingalls Wilder, que narraban la vida de los pioneros en el Medio Oeste estadounidense hacia fines del siglo XIX.

El multifacético Michael Landon fue el alma de la serie. Escribió 51 guiones, dirigió 90 episodios y protagonizó a Charles Ingalls. Pero, ¿qué había detrás de esa sonrisa? Karen Grassle (Caroline) reveló en el libro Bright Lights, Prairie Dust (Luces brillantes, polvo de la pradera): “Podía ridiculizarte frente al equipo entero. Para mí, era devastador”. En cambio, Melissa Gilbert lo definió en Prairie Tale (Historia de la pradera) como “mi papá número dos”. Los técnicos recuerdan jornadas de 16 horas y un Landon omnipresente que filmaba hasta descalzo para ganar tiempo. ¿Fue un genio paternal o un director tiránico? El interrogante persiste.

II. MELISSA GILBERT Y LANDON, UN VÍNCULO QUE MARCÓ UNA VIDA

Al elenco principal lo completaban Karen Grassle (Caroline, la madre), Melissa Gilbert (Laura, la hija narradora y protagonista), Melissa Sue Anderson (Mary, la hermana mayor), Lindsay y Sidney Greenbush (Carrie) y Matthew Labyorteaux (Albert, el hijo adoptivo), además de personajes icónicos como Nellie Oleson (Alison Arngrim), el señor Edwards (Victor French) y Almanzo Wilder (Dean Butler).

Laura Ingalls en pantalla, Melissa Gilbert fuera de ella, creció a la sombra de Landon. “Él me enseñó todo. Fue mi gran referente”, escribió en Prairie Tale. Pero cuando en 1981 el actor dejó a su esposa por la maquilladora Cindy Clerico, Gilbert se sintió herida: “Me enteré por los diarios. Fue como si me hubiera engañado a mí también”. Tras la muerte de Landon, en 1991, confesó: “Perdí a la persona más influyente de mi vida. Nunca me recuperé del todo”. ¿Mentor o figura de dependencia emocional? Esa pregunta aún sigue abierta.

III. MELISSA SUE ANDERSON Y LA PARTIDA SIN EXPLICACIÓN

Melissa Sue Anderson (Mary).

Mary Ingalls se fue de la serie en 1981. Oficialmente, por motivos artísticos. Extraoficialmente, los rumores hablaban de un romance con un productor de NBC. El historiador Patrick Loubatière lo documentó en su libro: “La relación con Landon se enfrió de golpe. Nadie entendía por qué”. En su autobiografía, The Way I See It (La forma en que lo veo), Anderson se limitó a decir, sin extenderse un carácter: “Algunas cosas es mejor dejarlas en el pasado”. Su salida sigue siendo un misterio que ni el tiempo aclaró.

IV. NELLIE OLESON, LA VILLANA MÁS ODIADA

Alison Arngrim, quien le diera vida a la terrible hija de los Oleson.

La actriz que interpretó a Nellie Oleson, Alison Arngrim, en Confessions of a Prairie Bitch: How I Survived Nellie Oleson and Learned to Love Being Hated (Confesiones de una perra de la pradera: Cómo sobreviví a Nellie Oleson y aprendí a amar ser odiado), lo contó sin rodeos: “Me escupían en la calle. Para muchos yo era Nellie de verdad”. Su personaje, inspirado en tres niñas reales que conoció Laura Ingalls Wilder, la convirtió en la gran antagonista. La paradoja: Arngrim se convirtió en activista contra el abuso infantil. El mito persiste. ¿Hasta qué punto la maldad de Nellie era pura actuación? Ella lo admite entre risas: “Mi mayor triunfo fue que me odiaran tanto”.

V. LOS DOBLES SECRETOS DE LOS NIÑOS

Lindsay y Sidney Greenbush, las gemelas que se turnaban para encarnar a Carrie.

Las leyes californianas limitaban el trabajo de menores y prohibían que hicieran escenas peligrosas. Sin embargo, Laura, Mary y Carrie vivían en constante riesgo en la trama. Melissa Gilbert lo admitió: “Después de caerme de un caballo empezaron a usar una doble en muchas escenas. Nunca aparecían en los créditos. Eran como un fantasma en el set”. Al menos cinco niños suplentes trabajaron en secreto. Sus nombres nunca fueron publicados. Hasta hoy, los “niños invisibles de Walnut Grove” siguen siendo una historia pendiente.

VI. LA MALDICIÓN DE WALNUT GROVE

Victor French (Edwards) murió en 1989 de cáncer de pulmón. Michael Landon lo siguió en 1991. Otros miembros del elenco sufrieron tragedias familiares. En convenciones de fanáticos se llegó a escuchar: “El set estaba maldito. Se construyó sobre tierras oscuras”. Superstición o coincidencia, lo cierto es que la sucesión de muertes tempranas alimentó la idea de una maldición. Un mito más en la larga lista que rodea a la serie.

VII. EL DÍA QUE EL PUEBLO VOLÓ

Entre adversidades, dramas, romances y valores familiares, cada episodio transmitía enseñanzas morales que se volvieron la esencia de la ficción. Un retrato entrañable de la lucha, el amor y la fe en tiempos difíciles que la convirtió en un fenómeno cultural global. El final sorprendió a todos.

El último episodio, emitido el 21 de marzo de 1983, dejó una de las imágenes más impactantes de la tevé: los habitantes dinamitando su propio pueblo. Landon justificó la decisión: “No quería que el set se usara en otra serie barata”. Pero Dean Butler (Almanzo) fue categórico: “Se trató de una venganza de Michael contra NBC”. Las casas realmente fueron destruidas con explosivos. Walnut Grove desapareció de verdad. Fue el último acto de un creador que quería tener la última palabra.

VIII. ¿HISTORIA REAL O FICCIÓN TELEVISIVA?

Caroline y Charles Ingalls según la ilustración de Little House on the Prairie (1935), la novela para niños escrita por Laura Ingalls Wilder que con el tiempo se ha convertido en una serie de libros, la ficción televisiva, varias películas y hasta dibujos animados. De la misma manera que La familia Ingalls tomaba dicho relato como punto de partida, como disparador, para luego desarrollar su propia historia, La casa en la pradera, de Netflix, acude a ellos como base central de su relato.

Los libros de Laura Ingalls Wilder contaban con detalle su vida en la frontera, pero Landon y su equipo se tomaron muchas licencias. Albert, el hijo adoptivo, nunca existió. El reverendo Alden tuvo un rol mucho menor en la vida real. La enfermedad de Mary fue modificada. Y etcétera, etcétera. Landon lo admitió en 1977: “Esto no es un documental, es una versión romántica de la historia”. La pregunta eterna es cuál recordamos, la historia real o la televisiva.

IX. LOS FINALES ALTERNATIVOS PERDIDOS

Landon con su última mujer, Cindy Clerico (compartieron de 1983 a 1991). Antes había estado casado con Lynn Noe (1963–1982) y Dodie Levy-Fraser (1956–1962).

Alison Arngrim reveló en 2014: “Michael escribió varios finales posibles. Uno era la muerte de Charles, otro la mudanza de la familia. Nunca los filmamos”. Los rumores dicen que esos guiones quedaron en manos de Cindy Clerico, la viuda de Landon. Jamás fueron publicados. El enigma de esos desenlaces ocultos es la última pieza de un rompecabezas que nunca termina de completarse.

X. LA MUERTE DE LANDON Y LA SOMBRA DE LA RADIACIÓN

Una de las últimas fotos que le sacaron a Landon, que muestra el deterioro físico que evidenciaba a los 55 años.
Una de las últimas fotos que le sacaron a Michael Landon y muestran el deterioro físico que evidenciaba a los 55 años. Quienes lo conocieron, siempre afirmaron que nunca tomó a su salud como una prioridad.

El 9 de abril de 1991 Michael Landon anunció que padecía cáncer de páncreas inoperable. Murió tres meses después. Demasiado rápido. Algunos relacionaron su partida con la cercanía del set en Simi Valley al complejo nuclear de Santa Susana, escenario de una fuga radiactiva en 1959. Otros hablaron de pesticidas en los campos. Nunca se probó nada. En esa conferencia, Landon dijo con ironía: “Disfruté de una existencia increíble, no me pregunten por qué ahora tengo mala suerte. Así es la vida”. La sospecha de una conspiración ambiental quedó como una de las leyendas más oscuras de Walnut Grove.

¿QUÉ PASA Y PASARÁ MEDIO SIGLO DESPUÉS?

La familia Ingalls
¿Cuáles son las diferencias centrales entre La familia Ingalls -1974 a 1983- y La casa en la pradera -2026-, más allá de la cantidad de episodios -204 y 8-?, se preguntarán los fanáticos de la primera hora. Al buscar una fidelidad quirúrgica, hay que anticipar, para quienes aún no descubrieron la flamante apuesta, que transcurre sobre la dura frontera de Kansas, en la previa de su llegada a Walnut Grove, estado de Minnesota. Es por eso que el histórico Dr. Hiram Baker (Kevin Hagen) mutó hacia la figura histórica real del Dr. George Tann (Jocko Sims), mientras que figuras fundamentales de aquel clásico, como el particular clan de los Oleson -con Nellie (Alison Arngrim), su hermano Willie (Jonathan Gilbert) y sus padres, la entrometida Harriet (Katherine MacGregor) y el abnegado Nels (Richard Bull)-, y como la señorita Eva Beadle (Charlotte Stewart), el leal y rudo Isaiah Edwards (Victor French) y el reverendo Robert Alden (Dabbs Greer) desembarcarán recién en la segunda temporada de la serie de Netflix, en la piel de nuevos actores, por supuesto, para reavivar las viejas rivalidades del pueblo.

Hoy la historia se reescribe. Con el reciente estreno de la nueva adaptación de Netflix -encabezada por la showrunner Rebecca Sonnenshine y con la joven Alice Halsey encarnando as Laura Ingalls-, el universo de la pradera regresa con un tono más realista, más apegado a las memorias originales de Laura Ingalls Wilder y a las duras tensiones de la época. La apuesta del gigante del streaming es enorme, al punto de haber asegurado una segunda temporada antes de su debut.

No obstante, la pregunta del millón queda flotando en el aire: ¿Generará este nuevo rodaje sus propios secretos de pasillo, internas de set y mitos urbanos? ¿Serán desmenuzados dentro de medio siglo? ¿O será que Walnut Grove tiene una maldición idílica donde la luz de la pantalla siempre termina escondiendo sus propias sombras? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, las puertas de la pequeña casa de la pradera -sí, la de los Ingalls- volvieron a abrirse.

Fotos: Archivo Grupo Atlántida ([email protected]),
cortesía de Netflix y redes sociales
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)

Redacción

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