Léon Marchand puso de nuevo patas arriba París como si el tiempo se hubiera detenido en aquellas tardes de gloria de hace dos años cuando consiguió cuatro oros individuales en una de las exhibiciones más emblemáticas de la historia de la natación olímpica. En esta ocasión, el nadador francés no puede con su habitual abanico de pruebas por unos problemas en el abductor (no está inscrito en la braza ni en los estilos), pero su estado de forma y su hambre competitiva lo elevan a otro escalón. Francia le adora como él al cloro, porque cada vez que se lanza a una piscina suceden cosas. Impactantes.
]]>



