A los 14 años, Merlín Atahualpa, el hijo de Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, atraviesa una etapa de descubrimientos, nuevas experiencias y vínculos que comienzan a ocupar un lugar central en su vida. Mientras observa cómo su hijo crece y empieza a construir su propia mirada sobre el mundo, la actriz y cantante reflexiona sobre uno de los grandes desafíos de la crianza actual: acompañar a los adolescentes en una época atravesada por las redes sociales, los filtros y los modelos de belleza.
Para la uruguaya, la maternidad también implica ofrecer herramientas sin intentar determinar de antemano quién debe ser su hijo.

“Cada vez hay más culto hacia cómo debería ser la belleza, sobre todo por las redes sociales y los filtros. Hay una deformación y los que trabajamos en los medios le hacemos mucho daño a la juventud que todavía no tiene la corteza prefrontal desarrollada y tiene su autoestima yendo y viniendo. Un comentario feo te puede poner muy vulnerable”, afirma a GENTE.
En ese contexto, la crianza de Atahualpa está atravesada por la intención de acompañarlo durante una etapa especialmente sensible, en la que la mirada ajena puede tener un peso determinante. Para Oreiro, fortalecer la seguridad personal resulta fundamental frente a un entorno donde las imágenes y los mensajes sobre cómo deberían verse o comportarse los jóvenes aparecen constantemente.

A la hora de describir a su hijo, Oreiro destaca su curiosidad y el momento vital que atraviesa. Aunque reconoce que para ella Atahualpa es único por el vínculo que los une y porque cada experiencia de su crecimiento es nueva para ella como madre, también observa que sus inquietudes son similares a las de muchos adolescentes de su edad.
“Siento que es único porque es el hijo que tengo y me pasa todo por primera vez, pero tiene las mismas inquietudes que cualquier chico de 14 años. Está saliendo a ver el mundo, está muy amiguero, es curioso y le gusta mucho leer. Principalmente le gusta mucho estar con su grupo de amigos y amigas, que son preciosos”, agrega.
La herramienta que Natalia Oreiro considera fundamental para su hijo
En lugar de pensar la crianza desde la imposición, Oreiro plantea una idea basada en brindar herramientas para que Atahualpa pueda tomar sus propias decisiones. Para ella, uno de los aprendizajes centrales consiste en desarrollar una mirada crítica que le permita distinguir aquello que es auténtico de lo que puede estar construido o distorsionado.
“Creo que lo importante es fortalecer su autoestima y su pensamiento crítico para que aprenda a discernir lo real de lo falso en un mundo que va muy rápido. Que pueda elegir por él mismo y no por lo que nosotros podamos inculcarle, más allá de brindarle herramientas sanas. Lo más importante es que sea él mismo y entienda que lo importante siempre está adentro”, asegura.
Natalia Oreiro habla del flagelo del narcisismo
Siguiendo esa linea que remarcaba sobre lso cánones de belleza y estando en un mundo del espectáculo que siempre fue reconocido por la vanidad y el ego, la aclamada actriz hace una salvedad: “Espero no tener rasgos narcisistas porque el narcisismo es un trastorno que le hace mucho daño a las personas con las que el narcisista convive. Te podría hablar de rasgos de vanidad o de egocentrismo”.
«Creo que en la sociedad hay algo de egocentrismo, de ponerse en primer lugar o hablar siempre de las cosas que te pasan. Me doy mucha vergüenza cuando me doy cuenta. Me parece que uno de los grandes problemas de la humanidad tiene que ver con que uno no escucha para comprender, sino que escucha para responder», opina.

Oreiro también sostuvo que «cada vez hay más culto hacia cómo debería ser la belleza, sobre todo por las redes sociales y los filtros» y «una deformación y los que trabajamos en los medios le hacemos mucho daño a la juventud que todavía no tiene la corteza prefrontal desarrollada y tiene su autoestima yendo y viniendo».
«Un comentario feo te puede poner muy vulnerable. Para los que trabajamos frente a cámara, el cuerpo es nuestro instrumento y lo más importante es cuidarlo para estar sano. Como actriz, quiero interpretar mujeres que tengan la edad que yo tengo y que puedan verse reales, atravesadas por el dolor y sin estar pendiente de lo estético», opinó.

