El barrio que durante años perdió actividad después del horario laboral comenzó a recuperar movimiento con la llegada de nuevas galerías y proyectos culturales. La zona de Plaza San Martín y la calle Arroyo vuelven a ocupar un lugar destacado en el mapa cultural porteño.
Hace poco más de un lustro, el barrio de Retiro estaba en busca de una nueva identidad. Las oficinas estaban vacías, la gente trabajaba desde casa y los valores inmobiliarios habían colapsado. Hace tiempo que la emblemática calle Florida había perdido su brillo histórico –algo que en cierta medida todavía sucede– y su futuro era incierto.
Sin embargo, después del colapso a causa de la pandemia, la escena del arte encontró una oportunidad para ocupar locales, galerías y oficinas que se convirtieron en la oportunidad para crear un nuevo circuito, siempre y cuando la gente se acercara.
Finalmente, en el año 2023, se revirtió la narrativa de tal manera que la reposición de Retiro como uno de los centros neurálgicos de la capital floreció, reforzando la histórica impronta que supo tener durante buena parte de los siglos XIX y XX.
Pocos pudieron predecir lo que sucedería. Entre nuevas propuestas gastronómicas, cafés, tiendas de diseño, librerías y locales de ropa «fast fashion», se concentran más galerías, talleres de artistas e instituciones culturales, como Fundación Klemm, Centro Cultural Borges y Fundación OSDE, entre otros, que en cualquier otra parte de la capital porteña, después de que el boom de Palermo, Villa Crespo y Recoleta llegara a su fin. Retiro ofrece lo que la mayoría no puede: alquileres accesibles, espacios amplios y una ubicación estratégica.
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Central AFFAIR
Florida 971 / San Martín 954
En Central AFFAIR las galerías inauguran y cierran sus muestras al mismo tiempo y siempre están abiertas. Fotos: Central AFFAIR/Tadeo Bourbon
En 2023, después de años de abandono, recibió a un grupo de galeristas que aceptaron el desafío de restaurar esta construcción de 1957, que en su interior guarda uno de los primeros murales abstractos del artista Luis Seoane. Oli Martínez, directora de TokonOMa, y una de las iniciadoras del proyecto Affair, comparte que la primera acción que impulsaron de manera colectiva fue una feria de arte, que surgió como una alternativa a arteba.
«De ese primer grupo quedamos sólo tres galerías, Gabelich Contemporáneo, Acéfala y nosotros, así que salimos a contarles a otros proyectos acerca del potencial que veíamos en este espacio, pero la mayoría no estuvo interesada».
Finalmente, fueron seis las galerías que se instalaron en 2024. Después de eso, Central AFFAIR tomó forma de manera acelerada hasta convertirse en una gran promesa para el mercado de arte local.
Hoy son 16 las galerías que conforman el proyecto. Entre restaurantes de comida asiática y tiendas especializadas en objetos únicos, ofrecen un panorama heterogéneo y completo.
«Cuando empezamos, ya había otras galerías cerca, como Isla Flotante, Mite o Selvanegra, que habían percibido el potencial de Retiro, por lo que no diría que fuimos punta de lanza ya que ellos fueron nuestros referentes”.

Foto: Central AFFAIR/Tadeo Bourbon
En cuanto a la situación actual del barrio, observa que las cosas están mucho mejor. «Trabajamos con el Gobierno de la ciudad y en especial con el Ministerio de Desarrollo Económico e Industrias Creativas para mejorar la seguridad y la limpieza de la zona, la luminaria de la Plaza San Martín y acciones para que nuestra marca esté en vía pública”.
Con respecto al destino de la calle Florida, instalada en la memoria de muchas generaciones de argentinos, Martínez opina que su deterioro fue producto de un abandono que duró mucho tiempo y que busca restablecerse, «aunque las cosas no pueden cambiar de la noche a la mañana. Lo bueno es que aún se siente el espíritu del Di Tella que permite que sucedan este tipo de iniciativas de manera orgánica».
LUOGO fue la última galería en incorporarse a Central AFFAIR. Ubicada en Rafaela y dirigida por Sofía Culzoni, desde hace ocho años está prácticamente sola en un territorio que carece de mercado.
Los casi 600 kilómetros que la separan de Buenos Aires implican constantes viajes y una participación anual en ferias locales e internacionales para no perder los vínculos.
«La posibilidad de tener una segunda sede nos permite pensar en la gestión de manera colectiva y en un negocio viable, ya que los alquileres acá son accesibles, lo que le abre las puertas a proyectos que están empezando o que, como nosotros, también sostienen un espacio en otra provincia».
Actualmente forman parte de Central Affair: Acéfala, Almacén |arte contemporáneo|, AnTnA red sonora, Casa Equis, FAN, Gabelich Contemporáneo, LUOGO, Oda arte, Oficina de Proyectos, Sasha.D, Tiempo, Tierra, TokonOMa, Vasari Sur, HIPHiP y Wunsch.
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Isla Flotante
VIAMONTE 776
La muestra Estado del daño, de Valentina Liernur, en galería Isla Flotante. Fotos: gentileza
Leopol Mones Cazón, uno de sus directores, recuerda: «Era un momento en el que todavía se vivía un espíritu caótico y un tanto oscuro porque después de las 6 de la tarde no quedaba nadie. Retiro se había convertido en una especie de Ciudad Gótica”.
IF abrió sus puertas en marzo de 2019 con una muestra de la artista brasileña Ana Prato que fue un éxito. Sin embargo, eran los únicos en la zona, ya que el resto de las galerías estaban del otro lado de la Plaza San Martín. Entonces, detectaron algo inédito. Estaban muy cerca de los espacios de circulación de los coleccionistas que empezaban a visitarlos de manera frecuente. «Fue un gran acierto que no habíamos planeado”, confiesa.

Foto: gentileza
Las oficinas desaparecieron y el barrio se llenó de locales vacíos que bajaron tanto sus precios de alquiler que llegaron a ofrecerse a costo cero, siempre y cuando se cubriera el costo de las expensas.
«Eso atrajo a muchos artistas que instalaron sus talleres y a más galerías. Llegaron Hipopoety, Mite y Selvanegra, por nombrar solo a algunos. Hoy me animaría a decir que somos al menos 40 proyectos, lo que genera una circulación de gente espectacular y de muy alto nivel, lo que permite que se recupere la impronta original que tuvo Retiro, que reunió a tantos bajo un fulgor inigualable”, concluye.
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de Sousa Galería
PARAGUAY 675
En su nuevo espacio, de Sousa planteó sumar una tienda para presentar proyectos cercanos al diseño y su línea editorial. Fotos: gentileza/Martín Bonetto
Esa necesidad de un cambio surgió cuando Arroyo dejó de representar el espíritu curatorial del proyecto, así como la posibilidad de hacer muestras más arriesgadas.
«Lo primero fue salir a buscar más espacio. Llegar a esta cuadra fue muy intencionado porque nuestro trabajo se concentra en el estudio de las primeras vanguardias argentinas en diálogo con la actualidad, por lo que estar acá hace mucho sentido».

Foto: Martín Bonetto
Esa impronta también apunta a acercar a nuevos públicos y a que la galería se convierta en un lugar de encuentro.
«Buscamos ir más allá de la instancia comercial para que la gente se quede leyendo y disfrute de estar presente. Estoy feliz de volver a nuestras raíces y estar en una zona que respira arte y es parte de mi historia familiar. De hecho, mis padres se conocieron a pocos pasos, en la galería Carmen Waugh, y yo nací en la otra esquina, donde también vivían mis abuelos «.
El Palacio Pereda, las galerías Vasari y Van Riel (abajo), algunos de los espacios presentes en la zona. Fotos: Martín Bonetto
Es una parte del barrio que tiene otra impronta, que se percibe en edificios como el Palacio Pereda, también sobre Arroyo, que fue adquirido por el gobierno brasileño en los años 40 y que funcionó como sede de la cancillería hasta la construcción de Cerrito 1350 cuatro décadas más tarde, un símbolo ineludible de la arquitectura brutalista, diseñada por el arquitecto Olavo Redig de Campos.
«Una de nuestras misiones es difundir el arte brasileño. Es por eso que presentamos el trabajo de figuras relevantes, a veces junto a artistas argentinos y de otras nacionalidades, ya que preferimos establecer diálogos e intercambios entre las distintas vertientes culturales de nuestros países, más que realizar una difusión unilateral de nuestra cultura”, aclaran desde la institución.

Foto: Martín Bonetto
«Nuestro sueño es que el Palacio sea reconocido como una parte integral del circuito cultural de Buenos Aires y lo cierto es que estamos recibiendo cada vez más visitantes. Percibimos que a la gente le gusta conocer este espacio tan importante por dentro, y no hay mejor manera de hacerlo que visitar una muestra”.

