El fin de las “colas de pez” en las rutas: dónde están, por qué son tan peligrosas y cómo las reemplazarán

Están al costado de las rutas desde hace décadas. Son parte del paisaje habitual de cualquier viaje en auto y probablemente millones de conductores hayan pasado junto a ellas sin reparar en su existencia. Mucho menos en su nombre: terminales “cola de pez”.

Se trata de las piezas metálicas ubicadas en el comienzo y el final de muchos guardarraíles. Su forma ensanchada explica el nombre. Pero detrás de ese diseño aparentemente inofensivo existe un problema de seguridad vial conocido desde hace décadas: cuando un vehículo las impacta de frente, el extremo de la defensa puede comportarse como una lanza, atravesar la carrocería e incluso ingresar en el habitáculo.

Ahora comenzarán a desaparecer de una parte de las rutas argentinas. AUBASA, la empresa bonaerense que administra la Autopista Buenos Aires-La Plata y las rutas hacia la Costa Atlántica, aprobó una norma interna por la cual dejará de utilizar terminales “cola de pez” en todas sus obras nuevas. Según la compañía, es la primera empresa vial del país que adopta formalmente una decisión de este tipo.

Las nuevas defensas deberán utilizar terminales absorbentes de energía certificadas o, como alternativa contemplada por la normativa de Vialidad Nacional y bonaerense, terminales de extremo redondeado Tipo A. Al mismo tiempo comenzará un reemplazo progresivo de las “colas de pez” que ya están instaladas.

La primera etapa será en la Autopista Buenos Aires-La Plata, donde se priorizarán los sectores con mayor tránsito y antecedentes de siniestralidad. Luego el programa avanzará sobre las rutas hacia la Costa Atlántica.

“Estamos dando un paso concreto para elevar los estándares de seguridad vial. A partir de ahora, AUBASA deja de utilizar este tipo de terminales en sus nuevas obras y adopta una solución más segura, alineada con las mejores prácticas internacionales. Es una decisión que pone en primer lugar la prevención y el cuidado de quienes transitan nuestras autopistas”, señaló Pablo Ceriani, gerente general de la empresa.

La decisión surgió a partir de una propuesta de Pablo Martínez Carignano, especialista en seguridad vial e integrante de la compañía, quien presentó ante el directorio un informe técnico sobre el funcionamiento de estos dispositivos y los antecedentes de accidentes vinculados con ellos. La propuesta fue aprobada por unanimidad.

Por qué una protección puede transformarse en una amenaza

La paradoja está en la propia función del guardarraíl. Las defensas metálicas laterales están diseñadas para disminuir las consecuencias de un accidente cuando un vehículo abandona la calzada. No buscan impedir que ocurra el siniestro, sino contener y redireccionar el auto para evitar un impacto contra un árbol, un pilar, una alcantarilla, un terraplén o una caída desde altura.

Las nuevas terminales absorbentes que comenzarán a instalarse y el modelo que ya se usa en Europa.

Pero para que el sistema funcione correctamente también importa cómo comienza y termina la barrera. En una terminal “cola de pez”, el extremo de la viga metálica queda expuesto frente al tránsito. Si un vehículo llega de frente contra ese punto, la defensa que debía protegerlo puede penetrar la carrocería en vez de absorber la energía o desviar el vehículo.

Los especialistas denominan a ese fenómeno “efecto lanza” o “spearing”. Es decir, que el extremo metálico puede perforar la carrocería y penetrar en el habitáculo, con riesgo de lesiones extremadamente graves e incluso muertes.

No se trata solamente de una hipótesis surgida de ensayos. Un informe técnico de AUBASA recoge un una presentación realizado en 2023 por la Agencia Nacional de Seguridad Vial y enumera 15 siniestros fatales ocurridos entre 2019 y 2023 en distintas provincias que presentaron este patrón.

Entre los casos relevados aparecen accidentes ocurridos en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Chubut, Salta, San Juan y Misiones.

Un problema que el mundo detectó hace más de medio siglo

Uno de los puntos más llamativos del informe es la antigüedad de la discusión. Las terminales de este tipo comenzaron a ser retiradas masivamente en Estados Unidos y Europa a fines de los años 60 y durante la década del 70, después de detectarse lesiones producidas por la penetración de las defensas metálicas en los vehículos. Con el tiempo fueron reemplazadas por sistemas capaces de manejar de otra manera la energía de un impacto frontal.

En Argentina, en cambio, las “colas de pez” tuvieron durante décadas respaldo en las especificaciones técnicas utilizadas para las defensas viales y fueron instaladas masivamente en rutas de todo el país.

Recién en 2017 la Dirección Nacional de Vialidad modificó la normativa e incorporó la posibilidad de reemplazarlas por las denominadas Terminales Tipo A, de extremo redondeado.

Esas piezas modifican el recorrido lineal de la chapa y reducen sensiblemente la posibilidad de que la defensa ingrese directamente en el vehículo. Sin embargo, el propio informe técnico señala que el estándar de mayor seguridad utilizado internacionalmente son los sistemas específicamente diseñados para absorber energía.

La diferencia se entiende mejor observando qué sucede durante un choque. Las terminales absorbentes incorporan un cabezal diseñado para que, ante un impacto frontal, la viga del guardarraíl se vaya plegando, deformando o extruyendo progresivamente. Parte de la energía cinética del vehículo se disipa durante ese proceso.

De esa manera se busca evitar que la viga continúe avanzando en línea recta hacia el vehículo y, al mismo tiempo, reducir la desaceleración que reciben sus ocupantes.

Existen diferentes modelos utilizados internacionalmente y certificados mediante protocolos específicos de ensayo. Son los sistemas que AUBASA estableció ahora como primera opción para las nuevas instalaciones.

Cuando su utilización no resulte posible, la alternativa serán las Terminales Tipo A admitidas por la normativa argentina: en vez de terminar con una chapa abierta enfrentada al tránsito, presentan un extremo redondeado que desvía la trayectoria de la viga y mitiga el denominado efecto lanza.

Antes de tomar la decisión se realizó en agosto de este año un relevamiento de las defensas instaladas sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata.

El resultado mostró un escenario heterogéneo. Los técnicos encontraron sectores sin ninguna terminal instalada, otros con las tradicionales “colas de pez” y otros que ya poseen terminales Tipo A. También detectaron diferencias importantes en el estado de conservación.

El informe señala que la mayoría de las defensas relevadas, especialmente en sentido descendente, todavía poseen la terminal tradicional.

También fueron encontradas terminales Tipo A dañadas por impactos anteriores. Esto tampoco resulta indiferente desde el punto de vista de la seguridad: una terminal deteriorada puede perder capacidad para mitigar las consecuencias de un nuevo choque.

El antecedente de la muerte de Mario Meoni

El informe presentado ante el directorio de AUBASA también menciona como caso de fuerte repercusión pública el accidente en el que murió Mario Meoni, entonces ministro de Transporte de la Nación.

Meoni falleció el 24 de abril de 2021 en un siniestro vial. El trabajo recuerda que el posterior informe de la Junta de Seguridad en el Transporte identificó daños significativos vinculados con el impacto contra la defensa metálica.

Mario Meoni falleció tras un accidente en la Ruta 7 cuando perdió control del vehículo y terminó impactando contra guardarraíl. Foto Archivo Clarín

El caso volvió a instalar la discusión sobre el comportamiento de estos elementos de seguridad ante determinados tipos de impacto.

La resolución adoptada por AUBASA tiene dos velocidades. Para todas las obras nuevas, las “colas de pez” dejan de ser una opción: deberán colocarse terminales absorbentes certificadas o las terminales redondeadas Tipo A.

Para las que ya están instaladas habrá un proceso gradual de sustitución. Primero se trabajará sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata y se priorizarán los sectores de mayor tránsito y aquellos con antecedentes de siniestralidad. Después se avanzará sobre las rutas que conducen a la Costa Atlántica.

Redacción

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