La fragilidad de Rodalies, aún sin recuperarse de la crisis del pasado mes de enero, queda en evidencia de nuevo: incapaz de recuperarse 24 horas después de las intensas lluvias y sin informar a los usuarios que se van este domingo a la cama sin saber si mañana habrá trenes o tendrán que buscarse la vida de otra manera.
Las marchas exploratorias de los maquinistas durante la tarde de este domingo para tratar de recuperar el servicio han topado con más imprevistos de los esperados. La infraestructura no ha quedado arrasada como en anteriores temporales, pero la gran cantidad de lluvia ha dejado inundaciones en túneles tan centrales como el de plaza Catalunya y afectaciones a las vías en diversos puntos de la red, especialmente en la R1.
Todo apunta a que los trenes de esta línea no circularán el lunes, pero los responsables de Rodalies no lo confirman. A última hora de este domingo ni habían dado la cara ni tampoco concretado si habrá buses alternativos.
Entre Arenys y Canet de Mar las vías se encuentran llenas de barro y piedras como consecuencia del desbordamiento de una riera. Entre Sant Pol de Mar y Calella también hay problemas serios. Los técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) han resuelto durante este domingo incidencias menores, pero los puntos más complicados siguen sin resolverse y no se sabe por cuánto tiempo. Esto impide la recuperación de la línea del Maresme, donde la imagen del puente por encima del Besòs a punto de ser engullido por el agua se ha convertido en un símbolo de la intensa lluvia que llegó a caer el sábado.
La R4, por su parte, funcionará parcialmente, entre Sant Vicenç de Calders y la estación de Sants, mientras que se mantiene fuera de juego en el tramo del Vallès y del Bages, donde han caído árboles sobre las vías y han afectado a la catenaria. La gran cantidad de agua filtrada en el interior del túnel de plaza Catalunya también impide de momento recuperar la R4 más allá de Sants en Barcelona.
Las lluvias también han hecho estragos en la R2 Nord, la línea de Granollers, que sigue de momento suspendida. La previsión de los responsables del servicio era restablecerla a primera hora de la mañana del lunes, pero la información sigue brillando por su ausencia. Por su parte, la R3, la línea de Vic, funcionará con el servicio de bus alternativo que se ha establecido de manera permanente al margen de las obras debido a la falta de fiabilidad del conjunto de la infraestructura.
El metro y FGC recuperan en 24 horas una normalidad a la que Renfe ni tan siquiera se acerca
El arranque de semana complicado, con cancelaciones y retrasos generalizados previsto en Rodalies, contrasta con la situación de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), que prestará servicio habitual en todas sus líneas, como ya viene haciendo desde este domingo por la tarde.
Por su parte, el metro ha ido recuperando a lo largo del día la normalidad en las líneas convencionales, con el punto negro de la estación de Rambla Just Oliveras en la L1. Los trenes han circulado por toda la línea pero sin parar en este intercambiador con Rodalies debido a unas intensas filtraciones en una de las zonas que más llovió el sábado.
Las líneas automáticas, en cambio están tardando más en recuperarse. La L9 Sud mantiene interrumpida la circulación entre El Prat y Europa Fira, en l’Hospitalet. En el otro extremo, en la L9 Nord los trenes no funcionan entre las estaciones de Onze de Setembre y Bon Pastor, una interrupción que se hace extensiva a la L10 Nord, sin servicio entre Onze de Setembre y Llefià.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



