“Es importante aclarar que la preinscripción no implica una aceptación automática: cada candidatura debe completar el circuito previsto antes de que se confirme formalmente la incorporación”. Parece una aclaración para quienes aplican a una beca o, por la edad y la cantidad de gente que lo llenó, el formulario para estar en el casting de “Popstars”.
Pero es el disclaimer con el que la Conferencia Episcopal Argentina busca no decepcionar a nadie durante la visita del Papa León XIV. Aunque muchos vayan a quedar afuera.
Ya hay unas 19.000 personas anotadas para colaborar. Es una verdadera legión de voluntarios, por ahora en calidad de aspirantes, y el furor entra en una oración: “Para ayudar al Papa”.
“Lo que más nos llamó la atención fue que en los primeros tres días desde que se abrió la inscripción recibimos cerca de 5.000 postulaciones. Para el octavo día ya habíamos alcanzado las 10.000 y, desde entonces el ritmo de inscripciones se mantuvo sostenido, con un crecimiento diario bastante equilibrado. Estamos muy agradecidos”, cuenta a Clarín Federico Desteffaniz, a cargo de la Coordinación Nacional de Voluntarios.
La inscripción permanece abierta en https://acreditaciones.episcopado.org/voluntarios hasta este lunes a las 23.59 y pueden anotarse únicamente argentinos y residentes en el país que tengan entre 18 y 65 años cumplidos al 8 de octubre.

¿Cómo se elige a quien ayude al Papa? ¿Ayudar implica tener a León “cerca”? La respuesta no es tan intrincada como El código Da Vinci, porque la aprobación no viene desde el Vaticano (como ocurre con las acreditaciones para quienes estén cubriendo como periodistas). Pero sí hay filtros y reuniones presenciales “obligatorias” antes de ser elegido e incluso después.
La preinscripción activa un circuito de revisión de datos y documentación que luego incorpora otras instancias de evaluación, en la que incluso intervienen las fuerzas de seguridad. El número de solicitudes demuestra la dimensión que tomó en pocas semanas un dispositivo pensado para acompañar al Papa durante cuatro días de agenda intensa.
A disposición del Santo Padre
Desteffaniz explica que las candidaturas atraviesan distintas etapas. Muchas ya completaron la primera verificación y otras avanzan en una segunda revisión. “Mientras, las primeras personas comenzaron a ser preaprobadas para continuar con el proceso”, desliza.
La asignación definitiva llegará cuando se complete con visto bueno ese circuito, y se entreguen las credenciales correspondientes. En ese momento se definirán también los roles que tendrá cada voluntario, de acuerdo con las necesidades de cada una de las actividades previstas para el Pontífice.
La organización para «repartir» a los voluntarios trabaja sobre tres grandes puntos de despliegue: Buenos Aires, Luján y Córdoba, “con equipos locales articulados con una estructura nacional”.
El esquema empezó a construirse varios meses antes de la llegada de León XIV. La Coordinación Nacional trabaja de manera transversal con los equipos de cada sede de voluntario y cada uno de esos grupos está organizado en al menos cinco áreas de trabajo, que se vinculan a las respectivas áreas nacionales.
La comunicación entre cada área es constante, e incluso mientras esté León acá se irán haciendo modificaciones sobre la marcha para perfeccionar el sistema de colaboración.
La lógica cambia según el lugar y según el tipo de encuentro. “No es lo mismo una celebración multitudinaria, como la misa prevista en el Monumento a los Españoles, que una visita a una institución como el Cottolengo Don Orione”, separa Desteffaniz.
Una misa masiva exigirá entre los candidatos perfiles vinculados con la recepción de peregrinos, la orientación de la gente, el control de los accesos, la circulación y la logística general, mientras una visita institucional requiere una organización adaptada al espacio y a sus participantes.
En el Monumento a los Españoles, donde León XIV celebrará una misa el lunes 9 de noviembre y regresará esa noche para una vigilia con jóvenes, el voluntariado tendrá puntualmente una dimensión ligada al movimiento de grandes cantidades de personas. La agenda oficial ubica ahí dos momentos centrales de la visita, con la misa de las 11.30 y el encuentro nocturno a las 20.15 del martes 10.
Para voluntarios con menos movilidad, también habrá acciones vinculadas, por ejemplo, a atender en los puestos de hidratación.
Dentro de las celebraciones aparece además una tarea especialmente sensible: «Los voluntarios podrán acompañar a los ministros de la Eucaristía y colaborar con la distribución de la comunión, según las necesidades de cada celebración».
La clave es que los voluntarios apoyen también el dispositivo de seguridad, no en el sentido de “defender en sí al Papa” sino para cuidar a los asistentes ante semejante concentración de fieles.
La escala prevista para esos encuentros ayuda a entender la necesidad de voluntarios. El Gobierno informó que espera una convocatoria total de alrededor de 7 millones de personas en las distintas actividades públicas de la visita. Y Luján concentra una expectativa particularmente alta.
Por la misa frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, tendrá su propia estructura de voluntariado y será una de las jornadas de mayor despliegue. El Papa llegará el miércoles 11 de noviembre a esa ciudad para un inmenso evento a las 10, que será el gran cierre de su estadía argentina, antes de partir hacia Lima.
La dimensión de ese día en Luján requiere más reuniones para definir la movilización de voluntarios. En septiembre, el intendente Leonardo Boto estimó que «entre un millón y dos millones de personas» asistirán a la misa y mencionó una previsión de 10.000 agentes de seguridad.
Para los organizadores, el trabajo de Luján tendrá “características propias”, por la complejidad de la jornada. La estructura local se prepara en coordinación con el equipo nacional, con criterios comunes para toda la visita y funciones ajustadas a las necesidades específicas de la ciudad y de la celebración.
Pasando a lo más “privado”, la agenda suma en el medio la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, prevista para las 9.15 del lunes 9. “Ahí el voluntariado tendrá una lógica diferente. Es un encuentro que estará determinado por las características de la institución, que asiste a personas con discapacidad”.
El mismo criterio se va a aplicar en Córdoba, donde León XIV celebrará una misa el martes 10 a las 10 en la explanada de la Escuela de Aviación Militar, antes de un encuentro con obispos, sacerdotes, seminaristas y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. El equipo cordobés forma parte del mismo esquema de coordinación nacional de voluntarios.

La convocatoria para ayudar había comenzado a principios de septiembre. En ese momento, el programa todavía estaba en proceso de definición, y ni siquiera se sabía que el Gobierno iba a decretar feriado nacional el lunes 9, ni que el martes 10 otro feriado tendría alcance jurisdiccional en la Ciudad y en Córdoba, o que el miércoles 11 solo correría el asueto en la provincia de Buenos Aires.
Ahora la organización trabaja con una agenda oficial ya definida por el propio Vaticano, y será la primera visita de un Papa al país desde el viaje de Juan Pablo II en 1987.
Para la Coordinación Nacional, la preparación implica «formar y acompañar a quienes resulten incorporados», además de distribuirlos según las necesidades de cada jornada. La intención expresada por Desteffaniz es que “cada persona pueda poner sus talentos al servicio de otros y atravesar la visita como una experiencia comunitaria”.
Hay además un aspecto que todavía está en desarrollo. La organización trabaja para que exista un encuentro entre León XIV y los voluntarios, y eso sube las expectativas de los preinscriptos.
“Por el momento, no podemos brindar mayores precisiones al respecto”, cierra el organizador. Todo indica que esa reunión, que puede oficiar también como agradecimiento por la ayuda, sería en Luján, antes de que el Papa vuele a Lima.
AS

