La situación se repite noche a noche y se multiplica por millones alrededor del mundo… El teléfono está sobre la mesa de luz, con la pantalla apagada. Nosotros dormimos y no abrimos ninguna aplicación durante horas.
Sin embargo, el dispositivo puede seguir conectado a internet, enviando y recibiendo información sin que exista una acción directa del usuario.
Este fenómeno fue puesto bajo la lupa por Antonio Domenech Picó, administrador de sistemas y fundador de la empresa tecnológica Tecnidom, quien contó que decidió analizar el tráfico de sus propios dispositivos y se encontró con algo que no esperaba.
«Detecté que mi teléfono se estaba comunicando de madrugada con un dominio al cual yo no conocía», relató el especialista durante una intervención en el programa Lo que viene, de la cadena española COPE.
Este hallazgo resulta bastante inquietante, aunque requiere una aclaración: que un celular se conecte a servidores mientras su propietario duerme no significa necesariamente que esté siendo espiado.

¿Por qué el teléfono sigue “despierto”?
Sucede que los smartphones modernos realizan numerosas tareas en segundo plano aunque nadie esté tocando la pantalla.
Entre otras cosas, pueden, por ejemplo, sincronizar el correo electrónico, recibir notificaciones, buscar actualizaciones, realizar copias de seguridad o intercambiar información necesaria para el funcionamiento de determinadas aplicaciones.
En este sentido, Google reconoce expresamente que las aplicaciones pueden utilizar la red mientras funcionan en segundo plano. Incluso Android cuenta con herramientas destinadas a detectar cuándo una aplicación consume una cantidad excesiva de datos de esa manera.
También los propios servicios del sistema mantienen comunicaciones periódicas. El Servicio de configuración de dispositivos Android, por caso, envía información a Google para comprobar actualizaciones y cuestiones relacionadas con el funcionamiento y la seguridad del equipo.
Entre los datos que pueden transmitirse figuran identificadores y características del dispositivo, versiones del software e información sobre conectividad y rendimiento.
Google Play Services, por su parte, puede intercambiar información con los servidores de Google varias veces al día incluso cuando el usuario no está utilizando activamente el teléfono.
El problema que plantea Domenech Picó es ligeramente diferente: ¿sabemos realmente con quién se comunica nuestro teléfono y por qué?
Una conexión que no pudo identificar
De acuerdo al relato difundido por diversos medios españoles -como el propio COPE y OK Diario-, el especialista encontró tráfico hacia un dominio que inicialmente no reconocía.
Sin embargo, la información publicada no identifica ese dominio, tampoco especifica qué aplicación produjo la comunicación ni qué información fue transmitida. Por eso, su experiencia no permite concluir que se tratara de una conexión peligrosa o de espionaje.

Sí es útil, en cambio, para poner el foco sobre una característica poco visible de nuestra vida digital: los dispositivos conectados mantienen una actividad que muchas veces desconocemos.
Y no ocurre únicamente con los celulares. Televisores inteligentes, altavoces, cámaras de seguridad y otros equipos domésticos pueden permanecer conectados permanentemente a internet y comunicarse con servicios externos.
Qué podemos hacer para proteger nuestra privacidad
Una de las primeras recomendaciones de Doménech es revisar periódicamente los permisos concedidos a las aplicaciones, especialmente aquellos que permiten acceder al micrófono, la cámara o la ubicación.
También es conveniente comprobar qué aplicaciones tienen permitido utilizar datos en segundo plano y eliminar aquellas que ya no se utilizan.
Android permite, además, desactivar el envío opcional de determinados datos de “uso y diagnóstico”, aunque Google advierte que esto no impide la recopilación que puedan realizar otras aplicaciones ni algunas comunicaciones necesarias para servicios esenciales.
Para quien quiera ir más lejos, algunos routers y herramientas de análisis de red permiten observar los dominios con los que intentan comunicarse los dispositivos conectados al Wi-Fi.
En este plano, el experto propone una solución mucho más sencilla cuando se busca cortar completamente esas comunicaciones: apagar el dispositivo. Según sostuvo, es la forma de tener la certeza de que no se está generando tráfico.
La experiencia del ingeniero Domenech Picó no demuestra que todos los teléfonos estén enviando secretamente información comprometida durante la madrugada. Pero sí recuerda algo que solemos olvidar: pantalla apagada no significa teléfono inactivo.
Así, mientras dormimos, buena parte de nuestra vida digital continúa funcionando en segundo plano.

