El tiburón de Groenlandia se considera el vertebrado más longevo del planeta. Puede vivir más de 400 años, medir hasta siete metros de longitud y pesar 1,5 toneladas.
Los científicos estudian desde hace décadas su lento envejecimiento para comprender cómo logran vivir durante un período tan largo.
Su nombre científico es Somniosus microcephalus, lo que significa «dormilón de cabeza pequeña», pero por más inofensivo que suene, pertenecen a la familia de los tiburones durmientes y poseen una asombrosa resiliencia biológica.
Alcanzan la madurez sexual recién a los 150 años
Su hábitat natural son las gélidas aguas del norte del Océano Atlántico y el océano Glacial Ártico, alrededor de Groenlandia e Islandia. Nada en profundidades de 2.000 metros y eso los vuelve más difíciles de estudiar.
«Se desconocen aspectos básicos de su biología y ecología. Todavía no sabemos dónde se encuentran sus zonas de apareamiento y de cría», indicó a la BBC Emilie De Loose, bióloga marina del Grupo irlandés de ballenas y delfines (Irish Whale and Dolphin Group).
«Solo pudimos observar a una hembra gestante, por lo que ni siquiera sabemos con certeza cuántas crías tienen por embarazo ni con qué frecuencia se reproducen», explicó De Loose.
Algunos restos de criaturas marinas suelen aparecen en la costa occidental de Irlanda, pero en abril último un grupo de voluntarios contempló una especie que nunca antes había varado allí: un tiburón de Groenlandia fallecido en la orilla del condado de Sligo.

De unos tres metros de longitud, el escualo de color grisáceo y beige tenía más 150 años cuando murió. Significa que nació en la época de la reina Victoria de Gran Bretaña y del presidente estadounidense Abraham Lincoln.
Para los estándares de los tiburones de Groenlandia, su edad representaba aún la juventud. «Este ejemplar tardó 150 años en alcanzar la madurez sexual necesaria para reproducirse y contribuir a la recuperación de la población, pero posiblemente nunca tuvo la oportunidad de hacerlo», manifestó con preocupación la bióloga marina.
«Resulta increíble pensar cuánto tiempo vivió ese animal y todo lo que pudo haber presenciado», reflexionó.
La expectativa de vida de estos tiburones sigue siendo objeto de debate, pero las estimaciones de los expertos oscilan entre los 300 y los 500 años. A modo de comparación, otras especies de tiburones tienen un promedio de entre 30 y 70 años de vida.
Stavenow Jerremalm: «Si el animal vivió tanto tiempo, en su cuerpo podrían albergarse bacterias o virus de épocas muy remotas»
Realizar la necropsia del animal fue un verdadero desafío, primero para trasladarlo y luego para analizarlo con todos los protocolos de seguridad necesarios.
Los tiburones de Groenlandia figuran entre los más grandes del mundo. El ejemplar que hallaron en Irlanda pesaba más de más de 200 kilos.
«Cuando se trata de un animal que podría tener varios siglos de antigüedad, puede haber cualquier cosa en su interior», explicó a la BBC Stavenow Jerremalm, bióloga marina e investigadora de doctorado en ecología marina en la Universidad de Cork, Irlanda.

Protegidos con mascarillas, guantes y uniformes de trabajo comenzaron a examinar al tiburón en un espacio bien ventilado. «Si es un animal que ha vivido tanto tiempo, en su cuerpo podrían albergarse bacterias o virus de épocas muy remotas que podrían quedar expuestos durante una necropsia», indicó.
«Es importante tener presente que desconocemos la causa de la muerte de este animal ni qué posibles enfermedades podría portar», enfatizó Jerremalm.
No hallaron daños exteriores ni marcas compatibles con daños de la actividad pesquera. Evaluar el estado de salud de la población y el riesgo que corren ante amenazas constantes, como la captura accidental, se vuelve todo un desafío.
«Es difícil proteger eficazmente una especie si no se sabe con certeza qué zonas o hábitats son los más importantes para comportamientos clave como el apareamiento y el parto», indicaron los especialistas.
Los ojos de los tiburones de Groenlandia
Como todos sabemos, la vista humana tiende a deteriorarse con la edad. En el caso del tiburón de Groenlandia, la visión puede permanecer intacta durante más de un siglo.
Hasta principios de 2026 se pensaba que estos escualos gigantes eran prácticamente ciegos, debido a su longevidad extrema y los parásitos que rodean la parte frontal de sus ojos.
En enero último se publicó un artículo en Nature Communications, firmado por Lily Fogg, investigadora posdoctoral en biología evolutiva de la Universidad de Basilea (Suiza) y un equipo de cinco universidades, donde mostraron el resultado del análisis de tejido ocular de diez ejemplares, algunos de hasta 150 años.
Sus retinas permanecieron estructuralmente intactas y sanas, capaces de captar luz en condiciones de oscuridad extrema. «Esto es bastante sorprendente, ya que sugiere que podrían haber desarrollado mecanismos para resistir o retrasar este tipo de degeneración asociada a la edad», afirmó Fogg.
Esa característica podría deberse a la capacidad del tiburón de Groenlandia para reparar el ADN dañado, según sugiere la investigadora.
Su equipo halló genes implicados en la reparación del ADN que estaban especialmente activos en esta especie. «El daño en el ADN y la capacidad de reparación están estrechamente relacionados con los procesos de envejecimiento en diversas especies animales», señaló.
El estudio también develó cómo cazan a sus presas. «Los tiburones de Groenlandia nadan muy despacio, por lo que se los suele considerar principalmente carroñeros que se alimentan de cadáveres, pero pueden capturar forma oportunista presas vivas y rápidas, como las focas», detalló Fogg.
Tienen una potente capacidad de succión que les permite atraer a la presa hacia la boca y tragarla entera.
Lo que vuelve vulnerable esta especie de tiburones es que al envejecer tan lento la reposición de la población también se vuelve extremadamente lenta.
Un corazón enorme que late por siglos
En la autopsia extrajeron el gigantesco corazón del tiburón, que pesaba 34 kilos. A pesar de tener cicatrices propias del paso del tiempo, funcionó correctamente hasta su fallecimiento.
Los hallazgos sugieren que el tiburón de Groenlandia desarrolló una resistencia a los marcadores de envejecimiento asociados a una mala salud cardíaca en otros animales, incluidos los seres humanos.

Estudiar cómo este tiburón convive con alteraciones cardíacas sin colapsar podría aportar información sobre resistencia celular, envejecimiento progresivo y adaptación fisiológica.
En mayo de 2026, otro equipo internacional liderado por Shigeharu Kinoshita, de la Universidad de Tokio, publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio que analizó el 92% del ADN de la especie.
Detectaron la presencia de la proteína Histonia H1.0, que presentaba modificaciones respecto a otros animales. En el control del hierro en las células detectaron un número muy alto comparado con otras especies
Una cantidad tan elevada puede ser una de las claves en la capacidad para evitar la muerte celular, protegiendo los tejidos sanos del daño de la oxidación.
«Hay pocas especies de animales que viven más que los humanos, particularmente en comparación con nuestro peso y tamaño corporal. Al estudiar los mecanismos de longevidad del tiburón de Groenlandia, podríamos obtener más información sobre cómo extender potencialmente la vida humana», proyectaron los autores del estudio.

