Qué buscan los nuevos viajeros
“Los principios de sostenibilidad se refieren a los aspectos medioambiental, económico y sociocultural del desarrollo turístico, habiéndose de establecer un equilibrio adecuado entre esas tres dimensiones para garantizar su sostenibilidad a largo plazo”, sostiene el órgano de Turismo de Naciones Unidas, que publicó recientemente su informe trimestral que abarca la primera mitad de 2026.
El crecimiento del turismo sustentable no responde solamente a regulaciones gubernamentales o compromisos asumidos por las grandes compañías. Una parte importante del cambio está relacionada con la evolución de las preferencias de los consumidores.
El viajero actual presta mayor atención al impacto que genera su estadía y busca información antes de contratar un alojamiento, un vuelo o una experiencia turística. La autenticidad, la transparencia y el impacto concreto en los destinos aparecen entre los factores que ganan peso en las decisiones de compra.
En ese contexto, la relación con las comunidades locales adquirió una importancia creciente. Los viajeros muestran mayor interés por experiencias que incorporen la cultura y las actividades de los lugares visitados y por propuestas en las que una parte significativa de los ingresos permanezca en la economía local.
La gestión de la huella ambiental también ocupa un lugar central. La eficiencia energética, la reducción del consumo de agua, la eliminación de plásticos de un solo uso, la utilización de alimentos de producción local y la reducción del desperdicio son algunos de los indicadores que las empresas comenzaron a incorporar a sus estrategias.
La tecnología, a su vez, facilita el acceso a esa información. Las plataformas digitales permiten comparar establecimientos, conocer sus certificaciones ambientales y, en algunos casos, disponer de información sobre la huella de carbono asociada con determinados servicios.
Otro de los cambios está relacionado con la necesidad de diferenciar las iniciativas genuinas de las estrategias de greenwashing, es decir, aquellas comunicaciones empresariales que presentan una actividad como ambientalmente responsable sin que exista un respaldo suficiente en sus prácticas.
Por ese motivo, las certificaciones independientes adquirieron mayor relevancia. Entre los estándares y sistemas utilizados internacionalmente aparecen los vinculados con el Global Sustainable Tourism Council (GSTC), además de certificaciones como LEED y Green Key, que permiten establecer criterios verificables para determinadas instalaciones y operaciones.
Cómo es el ranking de los destinos más sostenibles
La transformación también puede observarse en las políticas implementadas por ciudades y países que buscan posicionarse como destinos turísticos sostenibles.
Uno de los indicadores utilizados para evaluar ese desempeño es el Global Destination Sustainability Index (GDS-Index), que analiza distintos aspectos vinculados con la sostenibilidad de los destinos, entre ellos la gestión ambiental, el desempeño social, la infraestructura turística y la gobernanza.

Helsinki, a la cabeza de las ciudades con mayor impulso a la sostenibilidad.
Foto: WallpaperAccess
Los países nórdicos aparecen de manera recurrente entre los destinos mejor posicionados. Helsinki, en Finlandia, se destaca por sus políticas de reducción de emisiones, el desarrollo del transporte público y una estrategia turística que busca compatibilizar la llegada de visitantes con la calidad de vida de los residentes.
En Suecia, Gotemburgo avanzó en la electrificación del transporte público y en la certificación ambiental de su infraestructura hotelera. Copenhague, en Dinamarca, combina una extensa red de movilidad en bicicleta con políticas vinculadas con la economía circular y el uso de energías limpias.
Otro de los casos destacados es Bergen, en Noruega, que desarrolló políticas destinadas a reducir las emisiones asociadas con la actividad portuaria y avanzar en la electrificación de embarcaciones. Aarhus, también en Dinamarca, incorporó mecanismos de participación de la comunidad en las decisiones relacionadas con el turismo.
Fuera del norte europeo, Burdeos, en Francia, aparece como uno de los referentes vinculados con el turismo vitivinícola y la movilidad urbana. En Asia, Singapur desarrolló su estrategia de ciudad verde a partir de una planificación urbana que incorpora espacios naturales y criterios de eficiencia ambiental.
También figuran entre los destinos destacados Oslo, por sus políticas de movilidad y reducción del tránsito en el centro urbano; Belfast, por sus iniciativas de turismo comunitario y regeneración urbana, y Sidney, que avanzó en el uso de energías renovables en grandes instalaciones y espacios vinculados con eventos y atracciones turísticas.
En América Latina, Costa Rica mantiene una posición destacada como referencia en turismo vinculado con la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de modelos regenerativos. El país concentra cerca del 6% de la biodiversidad mundial y cuenta con una matriz eléctrica en la que las fuentes renovables tienen un peso predominante.
Premian a seis iniciativas con resultados medibles
El proceso no se limita a las políticas de los gobiernos. Las grandes cadenas hoteleras y compañías vinculadas con el turismo comenzaron a destinar recursos a proyectos que combinan objetivos ambientales con eficiencia operativa y generación de valor.
En este contexto, el Foro Económico Mundial (WEF), en alianza con el Ministerio de Turismo de Arabia Saudita y la consultora Kearney, lanzó la iniciativa “Beyond Tourism Impact Stars”, destinada a identificar proyectos empresariales que ya estén generando resultados medibles en materia económica, social y ambiental.
La iniciativa busca diferenciar las acciones que cuentan con resultados concretos de aquellas que permanecen en el terreno de los compromisos futuros. Entre los criterios considerados aparecen la innovación tecnológica, la capacitación de los trabajadores, la infraestructura sostenible y la participación de las comunidades locales.
En su primera edición, correspondiente a 2026, fueron reconocidas seis iniciativas desarrolladas por empresas y organizaciones de distintos mercados.
Entre ellas se encuentra Accor, por su programa Global Water Action, orientado a reducir el consumo de agua en sus establecimientos mediante capacitación, análisis de datos y herramientas de gamificación para involucrar a los trabajadores.
También fue distinguido Grupo Iberostar, a través de su iniciativa Wave of Change, por sus programas destinados a reducir residuos, disminuir la huella de carbono y contribuir a la recuperación de ecosistemas costeros como arrecifes de coral y manglares, con el apoyo de ciencia, datos y tecnología.
El reconocimiento del WEF destaca cómo Iberostar sitúa la ciencia, los datos y la innovación en materia de turismo responsable en el centro de sus decisiones, proyectando soluciones reales tanto en sus operaciones hoteleras como en el cuidado de los destinos donde opera.

Tareas de compostaje en un resort de Iberostar en Brasil.
En tanto, la organización educativa Sommet Education fue reconocida por su trabajo de capacitación de trabajadores locales en Arabia Saudita, en un momento de fuerte expansión de la industria de la hospitalidad en ese país.
En el ámbito de la regeneración urbana, Al Ismaelia for Real Estate Investment recibió reconocimiento por su trabajo en el centro histórico de El Cairo, donde combina la recuperación del patrimonio arquitectónico con el desarrollo del comercio local.
La iniciativa Path to Self-Sufficient Tourism, de Discova, fue destacada por su trabajo con comunidades rurales del sudeste asiático para impulsar microempresas turísticas administradas localmente.
Finalmente, GHE Impact Ventures, a través de Himalayan Living Commons, fue reconocida por desarrollar modelos de turismo de propiedad comunitaria en regiones del Himalaya indio, con el objetivo de que una mayor proporción del valor económico generado por la actividad permanezca en las comunidades locales.

