Cómo sociedad logramos que se reconozca que los pibes que fueron, pelearon heroicamente pero en pésimas condiciones. La guerra de Malvinas fue una aventura de la dictadura, una salida para esconder la propia crisis que estaban atravesado los militares con una fuerte crisis económica, además llevaban adelante un plan sistemático de tortura y desapariciones de toda una generación que peleaba por un mundo diferente. Por eso es que, 44 años después, para nosotros es tan importante recordar a los pibes de Malvinas, su espíritu combativo y valentía, así como también la lucha antiimperialista para que se vayan los ingleses de Malvinas y los Yankees de toda América Latina.
Muchos de los que fueron a las islas eran chicos como nosotros, de entre 18 y 20 años, que recién terminaban el secundario. Se enfrentaron a una potencia colonial que ocupaba un territorio que le pertenecía a Argentina, pero los dirigió una dictadura genocida que era la misma que desaparecía a otros pibes y secuestraba a bebés.
Aunque en Argentina haya habido en ese momento una dictadura genocida, el lado correcto era estar del lado militar argentino al tratarse de un país oprimido por el imperialismo, en este caso el Inglés, pero sin dar ningún apoyo político a la dictadura argentina.
Los milicos nunca quisieron ganar la guerra ni oponerse a las potencias colonialistas que nos sometían y someten hasta día de hoy, mientras mandaban a los pibes al frente sin ropa y armamento adecuado, mientras se robaban los alimentos que las familias mandaban a sus hijos, no pensaban en tocar ni un peso de las empresas y propiedades británicas que estaban en el país, nunca dejaron de pagar la estafa de la deuda externa, si no que la profundizaron en cantidades estrafalarias. Incluso un día antes de que comenzará la guerra se les permitió a las empresas inglesas sacar hasta el último dólar que tenían en nuestro país. La junta militar estaba para, y logró, dejarnos atados de por vida al imperialismo y al gran capital extranjero. Solo con la movilización del pueblo trabajador argentino y de los demás países de latinoamérica y porque no de todos los países oprimidos del mundo era posible ganar la guerra.
El objetivo era claro, aventurarse en una guerra para distraer a la población con una causa justa y anticolonial como la soberanía de las islas. Porque todos hablaban de héroes pero nadie quería poner un peso para recompensar los daños que les causaron, fue mediante la lucha de los excombatientes que lograron ese reconocimiento. También hubo gobiernos como el de Menem y posteriores que todo el tiempo intentaban amigar a las fuerzas armadas con el pueblo. Una manera de lavarle la cara a las fuerzas que también habían torturado y desaparecido gente en la dictadura. A ese intento de reconciliación con las fuerzas armadas le decimos bien fuerte: ¡Con los pibes de malvinas todo, con los milicos nada!
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No podemos seguir hablando de Malvinas sin hablar sobre la situación actual de nuestro país con respecto a la pérdida de soberanía y las guerras que hay en el mundo.
Hoy en día en Argentina la derecha reaccionaria de Milei habla de Malvinas mientras reivindica a Tacher y mientras se muestra totalmente sometido a Trump. No nos olvidemos que en las últimas elecciones Trump fue directamente su vocero diciendo que si no lo votaban a Milei todo iba a ser peor.
Por otro lado , vemos que partidos peronistas y federaciones de estudiantes también hablan de Malvinas y de la cuestión de la soberanía pero les parece bien que Argentina siga pagando una deuda ilegal al FMI , deuda de la dictadura que todos los gobiernos pagaron. También hablan de soberanía mientras en el interior venden todos nuestros bienes comunes naturales a los gringos, mientras están a favor del extractivismo . No se puede hablar de soberanía cuando firman todos los días entregar la Patagonia junto a la derecha de Milei.
Ser antiimperialista y socialista es una necesidad de nuestra generación. Nacimos en un mundo de guerras donde empieza a haber resistencia.
Nuestra generación, empieza a involucrarse en la politica mediante la pelea de derechos como el aborto, da sus primero pasos discutiendo como nos organizamos en nuestra escuelas porque no tenemos condiciones dignas para estudiar, construimos nuestros centros de estudiantes, tratamos de organizar a nuestros compañeros, vemos constantemente las guerras que hay en el mundo, como transmiten un genocidio por Tik Tok. Todo esto sucede mientras nuestras familias no llegan a fin de mes, mientras nos estigmatizan y nos quieren castigar bajandonos la edad para ir presos, haciéndonos culpables de la propia crisis que el Estado genera.
Al mismo tiempo vemos con orgullo y simpatía cómo los estudiantes secundarios y universitarios en Chile vuelven a copar las calles contra el gobierno de la ultraderecha de Kast, enfrentando los aumentos en los precios del combustible. Frente a esto decenas de miles de estudiantes se organizaron en asambleas exigiendo a los dirigentes de las organizaciones estudiantiles y sindicales que convoquen a marchar, lxs estudiantes a pesar de sus conducciones salieron a las calles contra los aumentos, enfrentando la represión del gobierno ultraderechista de Kast.
En EEUU la juventud también está luchando. En el centro del imperialismo , millones salieron a las calles con el grito de «No King’s» contra Trump y contra el ICE que persigue a nuestros hermanos inmigrantes. En Minneapolis la juventud fue parte de echar al ICE que perseguía y hostigaba. Los estudiantes secundarios iban a las casas de esos policías y hacían ruido con silbatos para no permitirles dormir durante toda la noche.
Esa misma juventud también hoy, se planta contra la guerra imperialista en Irán, una agresión de EE. UU. e Israel que solo busca controlar el petróleo. Así como apoyamos a Argentina en la guerra de Malvinas contra Thatcher y los Ingleses pero sin darle ni un poco de apoyo político a los militares que dirigían la guerra en Argentina. También apoyamos la defensa de Irán, no así al régimen de los ayatolas en ese país.
Frente al individualismo feroz, nuestra respuesta es la solidaridad y la organización de los estudiantes de Argentina y del mundo. Nos solidarizamos con los secundarios de Chile que se enfrentan a Kast y miramos con atención a la juventud que se planta contra las guerras en el mundo entero.
No queremos «mano dura» no queremos guerras, no queremos ver como matan a niños y niñas en las escuelas por guerras ajenas a ellos. No queremos que avance el imperialismo y se lleve a presidentes de otros países sin ningún costo político como el caso de Maduro. No queremos que Trump y el imperialismo tengan injerencia en nuestras vidas.
No queremos que el imperialismo avance con su sed de colonizar otros pueblos. No queremos seguir pagando una deuda que nosotros no tomamos, ni nuestros padres ni nuestros abuelos. No queremos elegir entre estudiar y trabajar.
Lo que sí queremos es organizarnos contra el imperialismo saqueador. Por eso recuperemos el espíritu combativo, la valentía que tenían los pibes que lucharon en Malvinas y venguemos a esa generación mirando como la juventud pelea contra las guerras en el mundo.
Decimos bien fuerte ¡Fuera ingleses de Malvinas! ¡Fuera Yankees de América Latina!
No cuenten con la juventud del No pasarán para resignarse.
Te invitamos a ser parte de la juventud antiimperialista y socialista del No Pasarán.

