Los 30 de octubre dejaron de ser un día más. Hace 66 años que ya no son iguales. A pesar de que en aquel momento el común de las personas no se lo imaginaba, hoy por hoy es casi una fecha patria más. Salir a la calle y ver celeste y blanco, camisetas argentinas, el 10, leyendas con un “D10S”, el llanto de tristeza y de alegría. Porque Diego Armando Maradona fue, pero siempre será.
Este viernes se cumple un aniversario más de su nacimiento y, aunque ya no se encuentre en este plano, la gente se encarga de mantenerlo presente y la fecha comienza a trascender.
Desde Radio Universidad no fueron menos y se encargaron de conmemorar su cumpleaños. Con un móvil presente en la famosa esquina de Segurola y Habana, el programa Antes Que Todo habló con Germán “Chicharra” Pérez, hoy portero del edificio donde vivió Diego, pero que supo ser muy cercano a él. “Me trajo de Esquina para trabajar con los padres en Cantilo en 1983. Hasta el día de hoy estoy trabajando en el edificio, de Cantilo pasé a Libertador y ahora sigo acá”, contó.
Chicharra ya conocía a la familia Maradona, ya que Don Diego y Doña Tota también eran oriundos de Corrientes. Con apenas 19 años, llegó a Buenos Aires para ayudar en la casa familiar, pero con el paso del tiempo se ganó la confianza y el amor del Diez. “Lo acompañé por todos lados. Gracias a él y a la familia, conocí cosas muy hermosas. Yo soñaba solamente conocer el Obelisco, nunca lo que me iba a tocar en la vida”, recordó.
Años después, terminaría entablando un vínculo de apego con un Diego único. De chofer, a asistente personal. De empleado, a amigo. “Uno lo extraña, lo lleva en el corazón. Todos los recuerdos de Diego son maravillosos, me hizo vivir dos vidas”, cerró con emoción en la garganta.
Maradoniano per sempre
En esa misma esquina, un cartel que ya no se sabe qué enuncia. Su leyenda tapada por fotos, stickers, cartas. Casi un santuario. “Segurola y Habana 4.310, séptimo piso. Y vamos a ver si me dura 30 segundos”. Aquel enojo, esfumado hoy, transformado en memoria. Miles de “maradonianos” transitan esa esquina para sentirse un poco más cerca. En el medio del diálogo con Chicharra, un fanático llegaba al lugar con un retrato de Diego en su día.
“Hoy es un día muy especial. Él está en nuestros corazones y nos une a todos los argentinos. Fui a Polonia, a Budapest, a Praga, siempre con la camiseta argentina en todos lados, y lo primero que me dijeron fue ‘Maradona’ a los gritos”, aseguró.
Después, no dejó pasar la oportunidad para ratificar el sentimiento mundial hacia la figura. “Conocer Nápoles fue cumplir un sueño. Llegué hasta ahí y me dejaron entrar al estadio Diego Armando Maradona. Para ellos, un argentino es como un hermano. Te llevan, te invitan, te convidan, todo por Diego”, cerró.



