Una tremenda explosión en una fábrica de fuegos artificiales sacudió este martes una zona agrícola del norte de Malta y dejó a dos hombres heridos que se encontraban trabajando en campos cercanos.
«Creí que ya estaba, que iba a morir», afirmó Víctor Camilleri, un trabajador agrícola de 67 años, que buscó refugio en una pequeña habitación que luego se derrumbó.
El hombre fue rescatado y llevado a un hospital, mientras el cielo se cubría de nubes negras negro a causa de las impactantes explosiones que se produjeron en la mañana del lunes.
El hijo de Víctor, de 47 años, fue atendido por estado de shock.

Además, varios animales de la hacienda resultaron muertos y heridos, y las propiedades terminaron con serios daños en su estructura.
«Nuestros pensamientos están con las personas afectadas por la explosión. Las autoridades del país enviaron de inmediato a sus representantes y personal para prestar asistencia«, escribió en sus redes sociales el primer ministro maltés, Robert Abela.
La policía maltesa confirmó que ninguno de los operarios de la fábrica se encontraba en el lugar en el momento del siniestro, ya que aún no había empezado el primer turno.
El estallido se escuchó a varios kilómetros de distancia, hizo vibrar edificios y provocó la rotura de ventanas en distintos puntos de la zona, según informaron usuarios en redes sociales.
Hasta el lugar de los hechos se trasladaron efectivos de la policía, del Departamento de Protección Civil, de las Fuerzas Armadas de Malta y de los servicios sanitarios.
Las autoridades judiciales abrieron una investigación para determinar las causas de la explosión.
El testimonio de unos de los heridos por la explosión
Víctor Camilleri estaba trabajando como todos los días en su campo cuando de repente vio una nube de humo negro y una importante explosión. Presintiendo que podrían producirse más explosiones, corrió a una habitación para ponerse a salvo.

“Como estaba dentro de la habitación en el campo, que está en un terreno más bajo que la fábrica, al principio no me afectó tanto”, dijo.
Y agregó: “Había un fuerte olor a fuegos artificiales. La habitación en la que estaba se derrumbó a mi alrededor. Una viga se partió por la mitad, pero una viga central permaneció intacta, lo que me salvó la vida”.
Camilleri declaró que sufrió lesiones en la pierna cuando la habitación se derrumbó, mientras que uno de sus hijos que lo ayudó a salir también resultó con algunas lesiones.
«Estas fábricas de fuegos artificiales son muy peligrosas para los agricultores. Necesitan un área designada para ellas, lejos de lugares donde puedan poner en peligro la vida de las personas», aseguró.
SMB

