Pasaron once años de la primera marcha masiva y federal de Ni Una Menos, una consigna que desbordó las interpelaciones previas del feminismo y movilizó a miles de personas a manifestarse en las calles bajo dicha expresión destinada a visibilizar la violencia por motivos de género. No obstante, los femicidios siguen siendo moneda corriente y, desde aquel 3J, el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano registró 3.424 víctimas fatales, una cada 30 horas.
Como consecuencia, son 3.840 los niños que perdieron a sus madres, uno cada 25 horas, el 61 por ciento de ellos menores de edad. Además, el 59,8 por ciento de los agresores eran pareja o expareja de las víctimas, mientras que el uso de armas de fuego fue la modalidad predominante del hecho.
Si bien los femicidios abarcan el territorio nacional, en términos absolutos Buenos Aires sigue siendo la provincia con más casos, seguida por Santa Fe, Córdoba y Salta. Asimismo, el 56,6 por ciento de las víctimas fueron asesinadas en sus hogares o en la vivienda compartida con el agresor: todavía representan el lugar más inseguro para una mujer en situación de violencia de género.


Por otra parte, y en relación al acceso a la Justicia, el 13,8 por ciento de las mujeres agredidas había realizado denuncias previas, lo que indica que las medidas dictadas y la falta de perspectiva integral en materia de derechos de la Justicia fueron insuficientes. En tanto, el seis por ciento de los femicidas tenían dictadas medidas cautelares de prevención.
Solo en los primeros cinco meses de 2026, se registraron 104 víctimas mortales de violencia de género. En detalle, fueron 90 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, nueve femicidios vinculados de varones adultos y niños, y cinco transfemicidios, además de 233 tentativas de femicidios.

Once años de Ni Una Menos: «El femicidio no cesa»
“A once años del primer Ni Una Menos, este relevamiento solo afirma lo que sostenemos mes tras mes: las mujeres, niñas, niños y diversidades estamos en peligro. La negación del género como categoría de análisis, el incumplimiento de leyes y tratados internacionales, la desfinanciación y eliminación de programas y políticas públicas para la protección y prevención de las violencias y la falta de acceso a la justicia de las víctimas nos pone en riesgo permanente”, denunciaron desde la Casa del Encuentro.
En vísperas de un nuevo 3J, hicieron referencia al reciente femicidio de Agostina Vega en Córdoba. “Nos interpela y debería hacer reaccionar a un Estado que no reconoce la existencia de la violencia sexista. Una madre intentando hacer una denuncia a las pocas horas de la desaparición de la adolescente de 14 años y una policía que no solo no la tomó, sino que desestimó la desesperación de su familia con el argumento de que debía esperar”, manifestaron.
En este contexto, alertaron que la violencia más extrema, el femicidio, “no cesa ni desciende”. “En aquel primer Ni Una Menos, reclamamos estadísticas oficiales. Más allá de las diferencias, la cifra es altísima y demuestra que falta un Plan de Acción para la Prevención y Erradicación de las Violencias, tal como lo exige la Ley Nacional 26.485, que ponga un freno a los femicidios, las tentativas y las lesiones gravísimas que produce la violencia de género”, expresaron.
Y agregaron: “Exigimos un trabajo articulado, multidisciplinario y federal, respetando y cumpliendo la legislación vigente y manteniendo organismos, programas y políticas públicas que trabajen en la prevención de la violencia por razones de género y en la protección de quienes se encuentran en peligro. Las leyes se hicieron para cumplirlas”.



