El artista Joan Serramià, autor de la escultura que Reus (Baix Camp) ha dedicado a Antoni Gaudí en el centenario de su muerte, recibió meses atrás un encargo inaudito. El presidente de la Fundació Port Aventura, Josep Andreu, le propuso crear una escultura reutilizando el acero y parte del material de los dos loopings renovados este curso en la atracción más emblemática del parque, el Dragon Khan, después de 30 años de funcionamiento. “Me dieron vía libre para transformarlos en una escultura: que hiciese lo que quisiese”, recuerda Serramià.
El escultor reusense aceptó, sin apenas dudarlo, la propuesta. Un desafío cuyas dificultades entonces no podía sospechar. Serramià tenía muy claro que la obra estaría inspirada en Gaudí, en un año tan especial dedicado al genial arquitecto. “No conocía la Fundació Port Aventura, me gustó su labor y decidí colaborar: poner de mi parte unos días de trabajo para hacer la escultura”, explica.
Los beneficios irán a la Fundació Doctor Ferran y a los niños del Dreams Village de Port Aventura
El resultado, un conjunto escultórico rompedor de casi 200 kilos de peso. No ha sido fácil dar forma al acero del primer Dragon Khan, un material con el que jamás había trabajado Serramià. El escultor está acostumbrado a tener entre sus manos materiales nobles, como el bronce, utilizado justamente en la obra que desde el pasado junio luce a los pies de la iglesia Prioral de Reus.

Los railes del Dragon Khan, de un acero grueso, imponente, son la base del nuevo conjunto escultórico. El reto, mayúsculo, puso al límite la capacidad inventiva de Serramià, que reunió incluso a su círculo de confianza, amigos artistas, para improvisar una lluvia de ideas.
La primera idea que había tenido Serramià, hacer un dragón gaudinano, inspirado en la puerta de los pabellones Güell de Barcelona. Pensó después en convertir los viejos railes en la base de un banco, como si fuera el cuerpo del dragón, una versión nueva de la creación original de Gaudí, “más rústico y sencillo”. Curiosamente, en la nueva escultura de Gaudí, en Reus, también hay un banco que invita al curioso a sentarse junto al arquitecto.
“La idea inicial de hacer una escultura con chatarra vieja del Dragon Khan era muy bonita, pero era difícil trabajar con el material de la atracción, con pocas posibilidades”, razona. “Gaudí también reciclaba materiales, cogía cosas viejas y creaba elementos nuevos”, añade.
Serramià no ha trabajado solo. El escultor pidió la ayuda de un oficial experto en trabajar el metal, que ha sido clave en el proceso de realización.
“Ha quedado una bestia simpática, que no sea terrorífica, y que sirva para recaudar mucho dinero para los niños enfermos y sus familias”, resume. El nuevo dragón gaudiniano, hijo del Dragon Khan, tiene dos ojos imponentes que en realidad son dos tuercas enormes de la atracción. Su boca está abierta y muestra una lengua que le imprime carácter, inspirada en el dragón de Gaudí. Los colores, el rojo y el azul, los mismos del icónico Dragon Khan.
La escultura se descubrirá esta tarde ante los 1.200 asistentes de la cena solidaria de la Fundació Port Aventura, que celebra además su 15ºaniversario. La obra se subastará más tarde, esta misma noche, entre los invitados a la cena, una nutrida representación del tejido social y económico de las comarcas de Tarragona.
Los beneficios se destinarán a la Fundació Doctor Ferran, de Tortosa (Baix Ebre), especializada en cronicidad compleja y cuidados paliativos pediátricos, y al Dreams de Port Aventura, el maravilloso proyecto que acoge periódicamente en el parque a familias con niños en el proceso de curación de enfermedades graves.




