El 30 de julio del 2025, un grupo de gobernadores se reunió en la Casa de Chubut con el objetivo de dar forma a un nuevo espacio que rompa la polarización entre Javier Milei y el peronismo. Primero vino la proclama y días después, el 5 de agosto, su nombre: Provincias Unidas (PU), una referencia directa a la conformación de la Argentina y a un mantra federal: «Las provincias son preexistentes a la Nación».
Los artífices de la aventura fueron los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy); el amarillo Ignacio Torres (Chubut); el justicialista mediterráneo Martín Llaryora (Córdoba) y el provincialista Claudio Vidal (Santa Cruz), patrocinados por el diputado Juan Schiaretti, cultor permanente de una tercera vía. Más tarde se plegaría Gustavo Valdés (Corrientes), hoy devenido en senador provincial.
La unidad de los mandatarios se dio en un contexto de tensión entre los distritos y Nación. Por entonces, las 24 jurisdicciones habían logrado unir fuerzas para reclamar la redistribución del impuesto a los combustibles y un nuevo mecanismo de distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), con el objetivo de sacarle discrecionalidad al Gobierno.
En su proclama fundacional, los caciques de PU hablaron de «una mirada puesta en el futuro, con la decisión de hacernos cargo del presente y de dejar atrás, definitivamente, el pasado que nos dividió y frenó nuestro desarrollo». Si bien defendieron aspectos de la economía libertaria, también marcaron diferencias: “Es nuestro deber cuidar a nuestra gente y ser capaces de crecer en armonía y con igualdad de oportunidades para cada uno de los 47 millones de argentinos”.

En 2025, Provincias Unidas cerró su campaña con un acto en el estadio de Obras Sanitarias.
Quita de retenciones, apuesta por los biocombustibles y una reforma fiscal fueron algunos de los principales tópicos que la escudería puso al tope de sus propuestas, además de renovar el reclamo por fondos y recursos a la Casa Rosada. «Nosotros no especulamos, jugamos fuerte en esta elección, porque sabemos que se empieza a perfilar el futuro del país», advirtieron por entonces.
La idea de los gobernadores fue usufructuar los primeros coletazos de desgaste de Milei, pasar la ambulancia y recoger a los desencantados. El límite, en el otro flanco, era el peronismo kirchnerista. Por eso, se plantearon salir a la caza de sus colegas que quedaron huérfanos de Juntos por el Cambio, o que responden a provincialismos, para sumar volumen. Envalentonados, incluso aventuraron que el próximo presidente saldría de ese espacio.
Entre el fenómeno legislativo y las expectativas
Actualmente, Provincias Unidas se redujo a un fenómeno legislativo, un interbloque en la Cámara de Diputados, presidido por la santafesina Gisela Scaglia, que nuclea a 18 bancas que van del PRO al socialismo, pasando por radicales y también peronistas mediterráneos. Como la génesis misma de la alianza, el crisol de regiones representadas y escuderías lo convierten en un artefacto complejo. No obstante, por su amplitud, es clave para terciar entre la Casa Rosada y la oposición.
En su entramado coexisten algunos jugadores de peso. La propia Scaglia, por caso, dejó la vicegobernación santafesina para saltar al Congreso. Juan Schiaretti, expresidente y tres veces gobernador de Córdoba, es otro de los dirigentes de fuste que integran la bancada.
En el Senado, la cosecha es más magra, ya que el frente apenas cuenta con dos escaños: el correntino Carlos “Camau” Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo, esposa de Schiaretti.

Gisela Scaglia, al frente de la bancada de Provincias Unidas.
Mariano Fuchila
Hasta acá, la experiencia PU no fue todo lo satisfactoria que sus artífices esperaban. El objetivo de mínima era defender con éxito los territorios que ponía en juego. Los resultados de las legislativas del 2025 les dieron la espalda. El único que pudo imponerse dentro de la marca fue el correntino Gustavo Valdés. El quinteto restante cayó víctima de la polarización.
Los candidatos de Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora fueron derrotados por La Libertad Avanza (LLA). El pullarismo incluso cayó al tercer lugar, relegado por el peronismo, que se alzó con la medalla de plata. Misma suerte corrió el chubutense Ignacio Torres, condenado al bronce. Carlos Sadir, de Jujuy, también quedó en el segundo puesto, siempre frente a LLA. En cambio, el santacruceño Claudio Vidal no pudo revalidar los laureles del 2023 y perdió con el PJ en el kilómetro cero del kirchnerismo.
La performance no fue la esperada. Peor suerte corrieron los candidatos de Provincias Unidas que compitieron en jurisdicciones adversas. Las cumbres itinerantes, que supieron recorrer el país en campaña y que finalizaron con un acto en Obras Sanitarias, cesaron después de los comicios. La unidad no volvió a replicarse con la magnitud que tuvo antes de octubre.
Algunos de los caciques del frente no le cierran la puerta a una alianza con los libertarios en 2027. Torres, por ejemplo, podría aliarse a los violetas con el objetivo de blindar su pago. Pullaro, en tanto, protagonizó días atrás una sugestiva foto con Karina Milei, Diego Santilli, Luis Caputo y Martín Menem, en la que figuraron diputados de PU y del oficialismo nacional.

Socios: Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, compañeros de Provincias Unidas y la Región Centro.
El líder santafesino y su par cordobés son quienes mayor sintonía muestran. Por supuesto, tiene que ver la cercanía y las características socioeconómicas de ambas terruños. El martes, junto a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), inauguraron la sede de la Región Centro en la ciudad de San Francisco.
De todos modos, integrantes de la alianza creen que queda una bala en el cargador. “Lo que se formó, se formó. La llama sigue ahí. Milei está bien pero la gente no llega a fin de mes”, evaluó una fuente del espacio, quien aventuró que todavía hay lugar para una tercera vía. «Somos un equipo de mitad de tabla. Necesitamos retoques y podemos entrar a pelear el campeonato, pero no estamos para pelear el descenso tampoco», completó la voz.
«Provincias Unidas tiene total futuro. La grieta se agota porque en ambos continentes hay grietas y la gente se cansa del mal menor», sumó otro alfil, quien anticipa que Schiaretti tendrá un rol central el año próximo: «Es el único que puede convocar y lo va a hacer».
Un activo del sello es que la mayoría de sus jefes provinciales están habilitados a buscar la reelección, ya que cursan su primer mandato. Juan Pablo Valdés, la excepción, asumió el año pasado, dado que Corrientes tiene el calendario desfasado del nacional.
En el futuro del armado, dicen sus comandantes, será importante lo que haga Mauricio Macri. Algunos advierten que, en caso de que el expresidente compita, PU se podría plegar a esa estructura. “Si Macri hace un gran frente mesurado, ahí podría entrar Provincias Unidas”, mencionan.
Por ahora, el sello está guardado y queda únicamente supeditado al ámbito del Congreso. Si se trató de una experiencia electoral y pasajera o de una aventura a la que aún le quedan páginas por escribir, el tiempo dirá.

