En un ambiente lleno de expectativas y entusiasmo, el Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo María Pérez Esquivel, se presentó en el Auditorio de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) que lleva su nombre para brindar la conferencia titulada “Derechos Humanos y Democracia son valores indivisibles”.
El acto de apertura fue encabezado por el Rector Prof. Dr. Daniel Martínez y el juez federal Daniel Obligado. Al respecto, la máxima autoridad de esta Casa de Altos Estudios le dio la bienvenida a Peréz Esquivel. “Es un honor su visita”, destacó Martínez.
“Es fundamental que todos escuchen su palabra, porque seguramente será un reflejo de lo que necesitamos en este momento”, hizo hincapié el Rector. Luego, Martínez arremetió contra los discursos de la meritocracia y destacó el poder del pensamiento crítico en libertad: «Sin libertad, no hay nada. La libertad para la vida, para la seguridad y para poder estudiar lo que queremos es esencial, especialmente en el ámbito universitario”.
Por su parte, el juez federal Obligado destacó los orígenes, historia, formación y trayectoria de Pérez Esquivel, ahondando en los principales hitos de su lucha por los Derechos Humanos. Al finalizar el discurso, resaltó la importancia de su presencia en esta Universidad.
Posteriormente, el vicerrector Prof. Dr. Fernando Luján Acosta tomó la palabra para dar la laudatio. Durante su discurso, subrayó que el Honorable Consejo Superior aprobó la designación del arquitecto Pérez Esquivel como Profesor Honorario de la Universidad por su trayectoria y compromiso con la causa de los Derechos Humanos y la Democracia.

“Sean rebeldes de conciencia, de valores”
A continuación, Pérez Esquivel tomó la palabra ante un auditorio repleto de estudiantes, docentes, nodocentes y miembros de la comunidad de la UNLaM que lo escucharon atentamente. La conferencia comenzó con un agradecimiento al Rector Martínez, al juez Obligado y a cada uno de las y los presentes.
En consonancia con el Rector, citando a su amigo Paulo Freire, el recordado pedagogo brasileño, Pérez Esquivel hizo hincapié en que “la educación como práctica de libertad es el camino”. Posteriormente, el Premio Nobel de la Paz alentó a «hacer lío», como instaba el Papa Francisco, y continuó con un llamado a la acción: “Sean rebeldes… de conciencia, de valores; si no, no podemos transformar absolutamente nada”.
Otro aspecto que expuso fue su reconocimiento como Nobel de la Paz: aclaró que no fue un logro individual, sino que siempre lo asumió «en nombre de todo el pueblo de América Latina». “Todo mi trabajo no es el de una persona, es compartido por miles de hombres y mujeres en toda América Latina y el mundo”, señaló.
“Si un gobierno no es servidor de nuestro pueblo, es un traidor al pueblo”, fue una de las frases que dejó Pérez Esquivel. En ese contexto, recordó a «un viejo amigo», el presidente de Brasil, Lula da Silva: “Qué bocanada de aire fresco con el triunfo de Lula, que la peleó y estuvo preso”.
«La Democracia no se regala»
Otro tema que tuvo lugar en la ponencia fue la importancia de hacer memoria. “No es para quedarnos en el pasado«, aclaró. “Ilumina el presente, que nos sirve para poder generar y construir”, distinguió.
Pérez Esquivel concluyó su intervención puntualizando que «la Democracia no se regala, no es votar y listo”. En ese marco, puso en relieve que “la Democracia es un ejercicio del pueblo: tenemos que llegar a una Democracia participativa”.
La conferencia culminó con un sentido aplauso de pie en reconocimiento a la valentía de Pérez Esquivel -quien había visitado esta Casa de Altos Estudios en 2019 para participar de un seminario sobre Derechos de las Personas Migrantes-, un hombre que dedicó su vida a la lucha por los Derechos Humanos.

Adolfo María Pérez Esquivel es arquitecto, activista, profesor, escultor y pintor argentino, Premio Nobel de la Paz en 1980, destacado como defensor de los Derechos Humanos y del Derecho a la Libre Autodeterminación de los Pueblos. En 1971, comenzó a involucrarse en movimientos de lucha por la paz y la justicia a través de la noviolencia activa (NOVA).
Luego, en 1973, fundó el periódico Paz y Justicia que pronto se convirtió en la cumbre del movimiento de la NOVA y de defensa de los Derechos Humanos en el área de influencia latinoamericana. En 1975, participó en la creación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y, a partir de 1976, viajó por el mundo llevando como bandera la defensa de los Derechos Humanos.
Pérez Esquivel fue detenido por la dictadura en abril de 1977. En ese entonces, ya denunciaba desde la entidad que encabezaba las violaciones a los Derechos Humanos que se perpetraban a diario en Argentina desde el Estado. Así, en prisión, recibió el Premio Memorial de Paz Juan XXIII.
En 1980, recibió el Premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de los Derechos Humanos y en defensa de la Democracia por medios no violentos frente a las dictaduras que asolaban a América Latina. Tiempo después, fue designado miembro del Comité Ejecutivo de la Asamblea Permanente de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.



