Esta vez salió cara. En esta ocasión el Barça resistió las acometidas del Valencia en el último cuarto para imponerse en el Palau Blaugrana (89-86). Tras dos derrotas consecutivas con un par de finales fatales el irregular conjunto de Sekulic necesitaba una reacción. Sometió al campeón, como ya hiciera en la Supercopa, pero se demostró de nuevo que el proyecto necesita de bastante más tiempo para probar si tiene visos o no de solidez. Por ahora está lejos de un juego redondo, pero mejor ir añadiendo triunfos que continuar masticando derrotas.
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