El psicólogo español Alfonso Navarro se especializa en el acompañamiento terapéutico de adolescentes, familias y adultos.
El contenido que comparte en sus redes sociales pone el foco en la relación entre padres e hijos y en los desafíos que aparecen durante la adolescencia.
«Hay cosas que tu adolescente necesita experimentar para crecer y que, muchas veces sin darnos cuenta, podemos estar impidiendo», advierte al comienzo de uno de sus vídeos.
Uno de esos obstáculos, explica, aparece cuando los padres, por miedo a que sus hijos se equivoquen, se adelantan a decirles cómo deben hacer las cosas o resolver un problema.
Aunque la intención sea ayudarlos, esa actitud puede terminar sacándoles la oportunidad de aprender por sí mismos y también, en ocasiones, en caso de que se equivoquen, aprender del error.
Alfonso Navarro, psicólogo, explica cómo fomentar la autonomía de los adolescentes
«A los padres les encanta decir que quieren hijos autónomos, creativos, con capacidad para hacer las cosas, hasta que empiezan a hacerlo. Y entonces empiezan los ‘así no’, ‘hazme caso’, ‘eso no va a funcionar'», apunta Navarro.
Y señala: «Muchas veces ni siquiera esperan a comprobar si esa manera funcionaría».

En ese intento por evitarles errores, los adultos pueden terminar marcándoles cada paso, en lugar de darles margen para que encuentren sus propias respuestas.
El problema es que aprender a desenvolverse también implica probar caminos distintos, incluso cuando no todo sale como se esperaba.
Por eso, el especialista plantea que acompañar a un adolescente no significa indicarle siempre qué hacer.
«Dar autonomía también significa aceptar que tu hijo no siempre va a hacer las cosas como tú. Necesita espacio para buscar soluciones, probar, equivocarse y descubrir qué funciona por sí mismo», explica.
En ese sentido, antes de intervenir o corregirlo, Navarro propone frenar y revisar desde dónde nace esa reacción. «Antes de corregirle, prueba a preguntarte: ¿realmente lo está haciendo mal o simplemente lo está haciendo diferente?», aconseja.
La diferencia no es menor. Para el psicólogo, enfrentarse a situaciones sin tener de antemano una respuesta indicada también ayuda a desarrollar la creatividad, una capacidad que necesita espacio para ponerse en práctica.

«La creatividad se desarrolla cuando hay un problema y nadie te ha enseñado qué pasos hay que seguir para resolverlo», apunta el autor de La trampa de la frustración.
Eso no significa que los padres deban desentenderse de sus hijos ni dejar de orientarlos cuando lo necesitan. Se trata, más bien, de encontrar un equilibrio entre acompañarlos y permitirles que tomen sus propias decisiones.
En ese proceso, algunas veces encontrarán una solución menos eficaz que la de un adulto, otras se equivocarán y, en ocasiones, incluso descubrirán una manera de hacer las cosas que sus padres no habían considerado.
Por último, el especialista aconseja: «La próxima vez que tu hijo vaya a hacer algo de una manera diferente a la tuya, antes de interrumpirle, pregúntate, ¿lo está haciendo mal o simplemente no lo está haciendo como lo haría yo?».

