El cáncer colorrectal es uno de los tumores más frecuentes en hombres y mujeres, pero también uno de los que más posibilidades tiene de prevenirse si se detecta a tiempo. La especialista en aparato digestivo Ana Álvarez advirtió que esperar la aparición de síntomas suele retrasar el diagnóstico y empeorar el pronóstico.
La médica explicó que la detección precoz permite encontrar pólipos antes de que se transformen en tumores malignos y tratarlos de manera temprana. En ese sentido, remarcó que el objetivo principal del cribado es intervenir antes de que la enfermedad avance hacia etapas que requieren tratamientos más complejos.
En una entrevista con La Voz de Galicia, la profesional fue clara al respecto: «Cuando el cáncer colorrectal da síntomas ya es un estadio más tardío que en el cribado«, lo que refuerza la importancia de realizar controles incluso en personas sin señales visibles de la enfermedad.
Por qué la detección precoz puede evitar tratamientos más agresivos
El cáncer colorrectal ocupa uno de los primeros lugares en incidencia dentro de las enfermedades oncológicas digestivas, pero su evolución puede cambiar de manera significativa si se detecta en etapas tempranas.

Según explicó Álvarez, el cribado permite identificar pólipos antes de que evolucionen a tumores invasivos. «¿Cuál es nuestro objetivo? No llegar a la fase de cáncer y a tratamientos como pueden ser las cirugías«, señaló.
En ese contexto, también advirtió que intervenir en fases iniciales evita terapias más complejas. «Ya no digamos las quimioterapias, que empeoran la calidad de vida«, agregó al referirse al impacto que puede tener un diagnóstico tardío en la evolución de la enfermedad.
Además, destacó que muchas colonoscopias no detectan cáncer, sino lesiones benignas o pólipos que pueden extirparse durante el mismo procedimiento, lo que reduce riesgos futuros.
Qué síntomas pueden alertar sobre el cáncer colorrectal
Uno de los principales problemas del cáncer colorrectal es que en sus etapas iniciales puede no generar síntomas claros, lo que retrasa la consulta médica.
Entre los signos que deben motivar una evaluación aparecen:
-Sangrado intestinal sin causa conocida
-Dolor abdominal persistente
-Alternancia entre diarrea y estreñimiento
-Cambios en el ritmo evacuatorio
-Sensación de evacuación incompleta

Sobre este punto, la especialista remarcó que un signo particularmente importante es el sangrado. «Todo paciente en edad adulta que vea un sangrado muy cuantioso y que no tenga hemorroides ya tiene un dato de alarma«, explicó.
También señaló que otros síntomas digestivos persistentes deben ser evaluados por un profesional, especialmente cuando aparecen en personas mayores de 50 años o con antecedentes familiares.
Desde qué edad conviene empezar los controles preventivos
El cribado del cáncer colorrectal suele comenzar a los 50 años, momento en el que aumenta la probabilidad de aparición de pólipos intestinales.
La especialista explicó que participar de estos controles periódicos permite actuar antes de que aparezcan síntomas. «Una vez que cumplimos los 50 años y recibimos el test, lo ideal es hacerlo y participar en las rondas sucesivas«, indicó.
Además, recordó que el seguimiento debe mantenerse en el tiempo incluso cuando el resultado inicial es negativo. «El hecho de haber hecho uno no exime de hacer los siguientes, porque lo importante es persistir en las revisiones«, subrayó.

También destacó que uno de los principales obstáculos sigue siendo el temor a la colonoscopia. «Es una prueba invasiva y la gente le tiene respeto«, señaló, aunque aclaró que la mayoría de los resultados son benignos o permiten detectar lesiones tratables.
En paralelo, explicó que los avances en cirugía, quimioterapia e inmunoterapia mejoraron el pronóstico del cáncer colorrectal en las últimas décadas, con tratamientos más efectivos y mejor tolerados.
Por último, insistió en que la participación en programas de detección precoz sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir la mortalidad asociada a este tumor. Detectarlo antes de que aparezcan síntomas no solo mejora las posibilidades de tratamiento, sino que permite evitar intervenciones más complejas y prolongadas.

