A poco más de cinco meses de la tragedia ocurrida en Junín de los Andes, provincia de Neuquén, rige la “Ley Joaquín” en todo el territorio bonaerense. La normativa, que busca garantizar espacios de juegos seguros, fue impulsada por la familia de Joaquín Gatto, el niño de doce años que murió luego de que un arco de fútbol sin sujetar cayera sobre su cuerpo mientras participaba de un campamento de exploradores.
Joaquín perdió la vida el 5 de enero de este año cuando hacía lo único que debía hacer un niño de su edad: jugar. Se colgó de un travesaño, pero el arco de aproximadamente 160 kilos cedió y cayó sobre él, causándole heridas de consideración. A pesar del dolor, sus padres Adrián Gatto y Serena Campos Lobos prometieron honrar la memoria de su hijo con un proyecto de ley que cuide las vidas de todos los niños a la hora del juego.
“Los primeros días no entendíamos nada, ni sabíamos qué hacer con nuestras vidas. Fue una etapa muy tormentosa, acompañada por un dolor inexplicable. En febrero, con la ayuda de la inteligencia artificial, empecé a buscar información, hacerme preguntas y recabar información para tener un punto de partida. Así fue como comenzó la ley”, recordó Adrián Gatto, padre de Joaquín, en diálogo con El1.



Los inicios de la “Ley Joaquín”
Uno de los primeros pasos para la familia fue conocer los antecedentes a nivel nacional. “Lamentablemente, encontré 14 casos en los últimos 20 años: esto ya había ocurrido. Es así como empezamos a desarrollar las ideas principales y estructurar el proyecto. Luego se la presentamos a los diputados Luciana Potenza y Facundo Tignanelli, quienes se involucraron y lo mejoraron”, destacó.
Por su parte, Serena Campos Lobos hizo énfasis en el impacto de la muerte de su hijo. “Me mató lo que pasó. Soy otra persona que se está reconstruyendo y reconociendo. Veo la vida con otros ojos desde la partida de Joaquín y tengo otras metas”, indicó. Una de ellas fue honrar la vida de su hijo a través de una normativa que permite salvar las vidas de muchos niños.
La ley fue aprobada el pasado jueves 16 de julio en la provincia de Buenos Aires. No obstante, la familia espera que a futuro tenga alcance federal. “Tuvimos muchas entrevistas con diputados mientras que la ley la aprobó la Comisión de Deportes, ahora nos queda la Comisión de Familia, Niñez y Juventudes, y los recintos de diputados y senadores”, señaló.
Para dedicarse por completo a la tarea de llevar en alto el nombre de su hijo, Campos Lobos tomó una decisión crucial: renunciar a su empleo. “Esta semana dejé uno de mis dos trabajos, pero la idea es dejar ambos porque lo que quiero hacer lo que queda de mi vida es llevar amor, luz, esperanza y ayuda a miles de chicos. Joaquín era un nene muy generoso, lleno de amor, de vida y de abrazos, y hoy es quien nos da la fuerza para seguir adelante y luchar para que la ley sea aplicada a nivel nacional”, aseguró.
La ley, en detalle
La normativa aprobada la última semana establece la obligatoriedad de medidas de seguridad relativas a la instalación, sujeción y mantenimiento de arcos deportivos de fútbol, hockey, handball, rugby, aros de básquet, postes de red de vóley, juegos de plaza y/o cualquier otro elemento instalado con fines recreativos, deportivos y/o lúdicos en espacios públicos y privados; con el fin de prevenir accidentes y resguardar la integridad física de niños, niñas y adolescentes en el ámbito de la provincia de Buenos Aires.
La ley aplica a todos los establecimientos públicos o privados, cualquiera sea su forma jurídica. Asimismo, los controles y las inspecciones deberán ser efectuados por profesionales matriculados con incumbencia en la materia, quienes deberán extender la correspondiente habilitación o certificación de aptitud técnica.
El trabajo a futuro de la familia de Joaquín
Joaquín era el único hijo en común de Adrián y Serena, el más chico de la familia pero “muy especial”. “Él era nuestro sol, su madre, la tierra y yo, la luna: nosotros girábamos en torno a él, todo era por él”, expresó Gatto.
Mientras continúan luchando para que la ley tenga alcance nacional, la familia de Joaquín tiene planeados más proyectos para honrar su memoria. “Queremos acompañar la ley con una fundación que, a su vez, nos ayude a controlar su aplicación. La idea es contar con un espacio con terapeutas que contengan a los padres que perdieron hijos y asesorarlos en los primeros momentos para que no queden solos. Además, me gustaría establecer comedores en el norte del país”, cerró Campos Lobos.



