A esos que creen más en casualidades que en jugar al fútbol mejor que el otro, hay una alternativa para que no desfallezcan. A la Argentina le quedan dos amistosos: uno con Honduras y otro con Islandia. Es cuestión de mirar el ranking y «elegir» que conviene según sus «intuiciones». Así, pueden «corregir» algo imperdonable o toscamente peligroso: ser los mejores del mundo.
La Argentina primera en el ranking FIFA, ¿y ahora?
Para los que siguen esas «cábalas», que están en un nivel más elaborado que sentarse en el mismo lugar de la casa para ver los partidos, estos datos son duros de digerir. Son los que se pasan horas y días buscando coincidencias para «ilusionarse» o datos para descartar de inmediato o intentar «anular» para que no nos estropeen el sueño del «bicampeonato».
Este dato cae en ese segundo grupo. Están los que ni bien terminaron los partidos de los «candidatos» europeos se preocuparon mucho. No porque hayan goleado a sus adversarios sino por todo lo contrario. Francia, candidato para muchísimos en todo el mundo, jugó y perdió contra Costa de Marfil. Ya le pasó en otros partidos amistosos previos a los mundiales. Y el otro «cuco europeo», España, apenas pudo empatar con el más que débil Irak.
Si hablamos solo de fútbol, deberíamos respirar aliviados, pero para los que «ven cosas más allá», hubo una consecuencia «terrible». Por ese empate y la derrota, los europeos cayeron en el ranking. Si uno cae, alguien sube sin hacer nada. Esa es la Scaloneta. Estaba tercera y ahora lidera el ranking de la FIFA. Pero para los cabuleros, eso es «malísimo». ¿La explicación? No se puede llegar al tope de la lista de la FIFA para jugar un mundial…y ganarlo.
ranking histórico

El ránking FIFA.¿Conviene o no llegar al tope de la lista para jugar el mundial de fútbol? (Foto: A24.com)
Se apoyan en un dato que parece ser contundente. Brasil, en 1994 llegó al tope del ranking y ganó el mundial por penales, en una final horrible ante Italia. Pero luego, eso se cortó.
La «canarinha» llegó al tope en 1998, pero perdió la final con los locales, los franceses. A los galos les pasó lo mismo cuatro años más tarde. Llegaron primero, pero el campeón fue Brasil en Corea-Japón 2002. Brasil llegó primero otra vez en 2006 y 2010, pero la copa se la llevaron Italia y España, respectivamente.
Más acá, en 2014, España, el campeón, llegó primero en esa lista (¿»maldita»?) pero la copa fue para Alemania. Los germanos lideraban el ranking en Rusia 2018 y el ganador fue Francia. Y el Qatar, Brasil otra vez se frustró. Primero en el ranking, pero nosotros «ganamos la tercera».
Por eso, la alarma para los cabuleros: no podemos ser los primeros del ranking de la FIFA antes de iniciar el Mundial. Para ellos, hay un «antídoto».
los últimos amistosos de Argentina

Honduras e Islandia son los últimos dos partidos amistosos de la Scaloneta. La chance que probar a los «nuevos» jugadores y para los «cabuleros», dejar de ser los mejores del ránking FIFA. (Foto: A24.com)
Nos quedan dos oportunidades para tranquilizar a los «cabuleros»
La Scaloneta tiene dos partidos amistosos antes de su primer compromiso en la Copa. Este 6 de junio, tendrán enfrente a Honduras, y el 9 de junio, a Islandia. Es decir, hay dos oportunidades para «fracasar» en el resultado e irnos para abajo. Los que creen en esas cosas, solo tienen que pedirle a Scaloni que se concentre en ver a jugadores, porque hay muchos lesionados, y encontrar un estilo de juego si hay que reemplazar a la «base histórica».
Si no ganamos o si perdemos, a no ponerse nerviosos como con el partido con Mauritania. Que aparezcan los posibles «reemplazos» entre los jugadores y de paso, bajamos en el ranking por regulares resultados con equipos «menores». Y todo solucionado.
Hay otros motivos para preocupar a quienes siguen fielmente estos «detalles». Como que solo dos equipos repitieron copas consecutivas. (Italia 34-38) y Brasil (58-62). Pasaron 64 años desde la última vez. Pero eso no importa. Somos los mejores del ranking: campeones de Mundo, bicampeones de América y ganadores de la Finalissima. Es cuestión de mirar el lado lleno del vaso. Ya se sabe: «Queremos cuatro años más de esta locura».

