
El canciller, Pablo Quirno, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, firmaron este jueves en Santiago de Chile un Compromiso Regional contra la Delincuencia Organizada Transnacional, junto a sus pares de Chile, Bolivia, Ecuador y Perú. La reunión, convocada por el presidente chileno José Antonio Kast y el canciller Francisco Pérez Mackenna, reunió a los países que integran la iniciativa Escudo de las Américas, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para enfrentar al narcoterrorismo.
Según informó la cancillería chilena, los funcionarios se comprometieron a conformar un Grupo de Trabajo integrado por entidades de cada país, la elaboración de un Plan de Acción Conjunto para enfrentar la delincuencia, y la implementación de acciones con resultados medibles y verificables según la legislación de cada Estado. Esos compromisos se articulan además en cinco áreas prioritarias: coordinación fronteriza, intercambio de información, cooperación institucional, trazabilidad de flujos financieros ilícitos y fortalecimiento de mecanismos regionales de respuesta.
El ministro de Seguridad chileno, Martín Arrau, fijó el tono institucional del encuentro. Arrau explicó que Chile enfrentó durante años el fenómeno delictual “de manera desorganizada” y que la creación del nuevo Ministerio de Seguridad —con una ley dictada este año— apunta precisamente a integrar la información, la interagencialidad y la interoperabilidad entre instituciones. “No puede ser que efectivamente el crimen organizado sea enfrentado con Estados desorganizados”, afirmó.

Arrau fue enfático en que el acuerdo no puede quedar en una foto: “Lo importante es que el recuerdo de lo que estamos haciendo hoy acá no sea que nos juntamos y sacamos una muy bonita foto, sino que efectivamente nos vamos a volver a juntar a medir resultados concretos”. El ministro adelantó además que el vínculo bilateral con Argentina en materia de seguridad tendrá continuidad inmediata: “Como conversamos con la ministra de Seguridad argentina, nos vamos a estar viendo prontamente, porque queremos dedicar parte de nuestra gestión a una fuerza de tarea especializada en el control fronterizo”.
Kast fue el más explícito en cuanto a los resultados que espera ver materializados y el más ambicioso en el alcance político del encuentro. Ante las delegaciones reunidas, propuso operativos conjuntos interfronterizos, equipos mixtos de investigación, intercambio de información en tiempo real, trazabilidad financiera coordinada y extradiciones expeditas.
“¿Por qué no tener intercambio real y actual y al momento de información para poder perseguirlos? Hay veces que los oficios demoran meses”, planteó el mandatario. El presidente chileno también señaló que el acuerdo puede replicarse en otras capitales y convocar a más países, y trazó una analogía histórica para fijar la dimensión del desafío: “Así como un O’Higgins, un San Martín, un Bolívar, un Sucre lucharon contra quien en ese momento impedía la libertad de los distintos pueblos, hoy día nosotros también tenemos un enemigo común”. Kast destacó además experiencias concretas de los países presentes: la recuperación del control de las cárceles en Argentina y el manejo del conflicto en Ecuador como modelos a compartir entre los aliados.
“Nos cansamos de mirar cómo el crimen organizado va matando a nuestros jóvenes, va sometiendo nuestros barrios, va comprando voluntades”, afirmó Kast. El presidente chileno advirtió además sobre una dimensión política del fenómeno que trasciende la seguridad pública: “El crimen organizado hoy día compra voluntades, compra soldados, compra niños para ir contra el régimen legalmente establecido. Eso es una nueva modalidad de ataque a las democracias”, dijo.
Quirno, a su turno, planteó: “La adopción del Compromiso Regional de Santiago contra la Delincuencia Organizada Transnacional marca un hito muy importante. Este documento ordena prioridades, fija líneas de trabajo y ofrece una base robusta para que la cooperación deje de ser una aspiración dispersa y se convierta en una herramienta eficaz al servicio de la seguridad de nuestros ciudadanos”.
Y amplió: “El Compromiso de Santiago puede aportar una pieza valiosa a una arquitectura más amplia de cooperación en las Américas, en línea con los objetivos del Escudo de las Américas y con la necesidad de consolidar plataformas ágiles y eficaces frente a amenazas compartidas. La Argentina llega a este compromiso con una convicción firme y con experiencia valiosa para aportar. Bajo el liderazgo del presidente Milei, nuestro país asumió que la seguridad constituye una condición esencial para la libertad, el estado de derecho y la prosperidad”.
Durante su exposición, el canciller argentino propuso que el nuevo encuentro de seguimiento de este acuerdo se realice en Buenos Aires.
“Hoy nace el Compromiso Regional de Santiago y nace con una voluntad concreta de acción, porque este esfuerzo no puede agotarse en declaraciones o diagnósticos compartidos”, subrayó Pérez Mackenna al presentar los resultados de la jornada. El canciller chileno dejó además abierta la puerta a nuevos integrantes: “Aspiramos a que el compromiso que adoptemos hoy no se agote en esta instancia, sino que se constituya en una iniciativa regional abierta y convocante a la que puedan sumarse más países de nuestra región”.
“El siguiente paso es presentar el Compromiso Regional de Santiago ante la cuadragésima sexta Asamblea General de la OEA, a fin de convocar a más países del continente americano a trabajar en conjunto con el objetivo común: el combate a la delincuencia organizada transnacional. Este es un punto de partida y la base para un trabajo futuro”, planteó.
Esa apertura declarada tiene un trasfondo político que explica la composición del bloque. Los cinco países firmantes integran el Escudo de las Américas, la coalición de seguridad regional lanzada el 7 de marzo de 2026 en Doral, Florida, por el presidente de EEUU Donald Trump, con el objetivo declarado de combatir los carteles, el narcotráfico y la migración ilegal, y de contrarrestar la influencia de China en el hemisferio occidental. La cumbre inaugural de esa iniciativa fue selectiva desde el inicio: los gobiernos de México, Colombia y Brasil no fueron invitados. Los tres comparten gobiernos de centroizquierda o izquierda y mantienen distancia con la agenda de seguridad de Washington.
Esa misma lógica explica las ausencias en Santiago. Brasil y Colombia —las dos mayores economías de América del Sur fuera del bloque— no participaron del Compromiso Regional de Santiago. Colombia, además, atraviesa su propia transición política: vota el domingo 31 de mayo en primera vuelta presidencial, con el candidato progresista Iván Cepeda, del espacio del presidente saliente Gustavo Petro, como favorito en las encuestas.
El senador Flavio Bolsonaro, en tanto, le prometió a Donald Trump adherirse a la alianza “Escudo de las Américas” si gana las elecciones en Brasil. Hasta el momento, la iniciativa reúne actualmente a 13 naciones: Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Su base fundacional es la “Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration”, firmada el 5 de marzo de 2026, que establece cooperación bilateral y multilateral en seguridad fronteriza, combate al narcoterrorismo y tráfico ilícito.

