Las federaciones de Argentina y de México apoyaron la postulación para un cuarto mandato al frente de la FIFA de Gianni Infantino, cuya renuncia exigió Noruega, que lidera el reclamo de Europa contra el presidente de la entidad tras su fallido intento por abrirse a capitales privados.
El cuestionado dirigente ítalo-suizo recibió un fuerte espaldarazo para sus aspiraciones de volver a ser reelecto en marzo de parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), cuya selección se consagró subcampeona en el Mundial que albergaron Estados Unidos, Canadá y México, cuya federación nacional (Femexfut) también le expresó su apoyo.
Sometido a cuestionamientos en los últimos días por parte de las federaciones asociadas a la UEFA que preside el esloveno Alexander Ceferin, Infantino comenzó a cosechar en las últimas horas avales para sostenerse en el cargo que ocupa desde febrero de 2016, cuando fue consagrado en un Congreso celebrado en Zurich que lo confirmó como sucesor de Joseph Blatter.
El dirigente suizo que presidió la entidad durante cuatro mandatos debió abdicar al trono apenas cuatro días después de haber sido elegido para un quinto el 29 de mayo de 2015 debido al escándalo que pasó a la historia como FIFAGate y destapó graves hechos de corrupción que investigó la justicia helvética y el Departamento de Estado norteamericano.
Muchos asociaron la caída de Blatter a un «pase de facturas» de Estados Unidos, que aspiraba a organizar la Copa del Mundo por segunda vez tras la que albergó en 1994 y vio frustradas sus aspiraciones en la elección que la FIFA celebró en 2010 y otorgó la sede de 2018 a Rusia y a Qatar la de 2022, aspiración que compartía Inglaterra, que organizó la que se celebró en 1966.
Junto con Blatter cayó en desgracia el ex astro francés y ex presidente de la UEFA Michel Platini, apuntado como uno de los responsables de manipular esa elección simultánea que terminaría descabezando a la cúpula de la FIFA, que de la mano de Infantino prometía transparencia.
A diferencia de su antecesor, Infantino cuenta con el respaldo de Estados Unidos tras acercarse a su presidente, Donald Trump, «fiel aliado» al que le concedió el «Premio de la Paz» de la FIFA en medio de los conflictos bélicos como los que sostiene actualmente con Irán, además de la sede compartida del Mundial 2026.
El éxito de la cita que por primera vez en la historia animaron 48 selecciones pareció envalentonar a Infantino, que elevó la apuesta y avanzó sin consultar con un proyecto para la apertura a inversiones privadas en los torneos organizados por la entidad.
El rechazo que generó su anuncio hizo que la FIFA Forward Enterprise (FFE) muriera antes de nacer y lo obligó a dar marcha atrás con la idea, aunque la indignación que se generó sigue dando coletazos y amenaza sus aspiraciones de reelección.
«Reclamamos la inmediata renuncia de Infantino en el marco del caos en el que nos encontramos y porque no puede seguir siendo una figura capaz de unirnos», afirmó la federación de Noruega por medio de su presidenta, Lise Klaverness, a quien Blatter consideró como posible rival del presidente de la FIFA en las elecciones de marzo.
Klaverness se encargó de desmentirlo con un mensaje en el que aseguró que «no llegamos a ese punto porque estamos debatiendo temas de interés general y no individual. Me resultaría extraño empezar a responder preguntas sobre mí misma y eso aplica para todos», destacó.
«Hemos decido no seguir confiando en Infantino porque perdió nuestra confianza y no hay vuelta atrás. Nos encontramos en una etapa de fuerte polarización y de caos a nivel global y reclamamos su renuncia para que la comunidad del fútbol pueda mirar hacia el futuro», agregó.
«No lo votamos en 2023 (cuando se aseguró su tercer mandato, Ndr), pero pensábamos apoyarlo. Había sido electo para avanzar con las reformas que él mismo promovió, pero no lo hizo», reiteró.
Noruega es una las federaciones europeas más agresivas en la batalla contra Infantino. Tras denunciar ante el Comité de Etica de la FIFA el caso de (Folarin) Balogun, el delantero estadounidense cuya suspensión fue revocada antes del partido con Bélgica en octavos tras una llamada de Trump a Infantino, Oslo sumó otras dos quejas ante el órgano de control: Una sobre el fallido plan de la FFE y otra sobre el Premio de la Paz de la FIFA otorgado a Trump.
Infantino voló hoy a Cali para participar en la asunción del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, otro aliado de Trump en la región, junto con el paraguayo Alejandro Domínguez, titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Una Conmebol que a pesar de haber expresado su rechazo al proyecto de la FFE avaló la candidatura de Infantino, tal como lo hizo la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y como reiteró que lo hará hoy la AFA por intermedio de su presidente, Claudio «Chiqui» Tapia.
«Dada la cercanía del próximo Congreso de la FIFA, la AFA reitera que el camino es continuar trabajando bajo su guía para seguir desarrollando al fútbol para mejorarlo y hacerlo cada vez más inclusivo», destacó la entidad que también rechazó la apertura a capitales privados, como lo hace a nivel doméstico.
La Femexfut reiteró su apoyo al liderazgo de Infantino al decirse «convencida de que el fútbol representa los valores fundamentales y la mejor manera de protegerlo reside en el respeto a las instituciones, a la gobernanza y a los procedimientos que garanticen su integridad».
«Por ese motivo, la Femextuf no reconocerá, ni aprobará ningún proceso impulsado por fuera del marco institucional y respaldará el liderazgo del presidente Infantino para seguir promoviendo el desarrollo del fútbol mediante el fortalecimiento de las instituciones», completa el comunicado.
La entidad integra la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), que tras haberse alineado con la UEFA avalaría la candidatura de su presidente, el canadiense Víctor Montagliani, para disputarle la presidencia a Infantino, aunque las posturas en su seno no son unánimes.
Lo mismo sucede con la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que también cuestionó el proyecto de abrir el fútbol al desembarco de capitales privados y en relación con la reelección de Infantino tampoco muestra una postura inequívoca, con Qatar haciendo «lobby» por el dirigente que le permitió albergar el primer Mundial de la historia en suelo árabe.
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