Argentinos no se baja de la lucha por el título de la Tabla Anual. Primero, ganó Rosario Central: 2-1 sobre Sarmiento, en Junín. Luego, venció Boca: 1-0 sobre River en la Bombonera. La presión la tenía el equipo de la Paternal, que se impuso este lunes sobre Atlético Tucumán por 2 a 1, en el norte de nuestro país.
Boca (con una diferencia de gol de +22) y Argentinos tienen 60 puntos. Central tiene una unidad menos. Todos jugarán de local la última fecha: Boca con Defensa y Justicia, Argentinos ante Huracán y Central contra Estudiantes de Río Cuarto.

Tomás Molina, una de las razones de Argentinos – Créditos: @X @AAAJoficial
En cuanto a recursos, está lejos de Boca y Rosario Central. Vendió recientemente a algunos de sus mejores intérpretes, como Alan «Pipa» Lescano, con destino a Vasco da Gama. Sin embargo, siempre se las arregla para pelear bien arriba. Le falta coronar: a veces, es cuestión de fortuna. Perdió la final de la Copa Argentina, no llegó a la etapa de grupos de la Copa Libertadores.
«Si bien uno no juega con todos los equipos, eso está claro, esta campaña es consecuencia de ser regular y mantener los cuerpos técnicos. La respuesta es de un trabajo largo que pasa por momentos difíciles a veces y que te sostienen los dirigentes», reflexiona Nicolás Diez, el autor de un equipo que se sostiene contra viento y marea, que se inclina por la pelota contra el piso, un 4-3-3 elástico y punzante.
Diez asumió como técnico de Argentinos en enero de 2025. No es común mantenerse sin vueltas olímpicas. El equipo suele recibir aplausos hasta de los más exigetes. «En el fútbol argentino podés ganar o perder contra cualquiera, pero es consecuencia de un laburo. Estoy orgulloso de que a los jugadores les vaya bien. Entender los momentos de los partidos hacen a un equipo con personalidad y jerarquía. El equipo mete cuando tuvo que meter y juega cuando tiene que jugar«, asume el DT, de 49 años.
A veces, toma decisiones drásticas. O extrañas para la mirada lejana: en el choque de estilos contra Atlético Tucumán, dejó en el banco de suplentes a Tomás Molina, el número 9, Hernán López Muñoz, el 10 y Facundo Jainikoski, el pequeño crack. No siempre son titulares y las decisiones se deben a cuestiones físicas y tácticas, pero lo que deja en claro es que nada es lo que parece en el conjunto de la Paternal.
Matías Giménez, por ejemplo. Con la confianza de sus mejores noches, no solo encontró un lugar en el equipo. Tiene prepotencia de un titular de todo el campeonato: con una media vuelta y un zurdazo espectacular, abrió el marcador en Tucumán. Sin embargo, siete minutos después, con una molestia muscular (es un jugador que sufre de lesiones en buena parte de su carrera), le dejó su lugar a Molina. Una pena.
Lo mejor de Atlético Tucumán – Argentinos
Más allá de ese contratiempo, Argentinos nunca puso el freno de mano. Fue una y otra vez. Y capitalizó un gol en contra para estirar la diferencia: un cabezazo de Clever Ferreira, que nunca se percató de que Luis Ingolotti salía a tomar la pelota.
Julio César Falcioni intentó transformar la historia con tres cambios en el entretiempo, algo atípico en su historial. Entraron Manuel Brondo, Alexis Canelo y Facundo Pimienta, el equipo mejoró algo, pero no demasiado. El desarrollo se fue apagando, con Argentinos al frente, con la ilusión por un trofeo y sellada la clasificación para la Libertadores y Atlético Tucumán, que gritó un penal de Alexis Canelo, luego de un supuesto agarrón. El Decano quedó con diez: fue expulsado Luciano Vallejo.



